
En el curso de los años ‘60, Richard Nixon creó la expresión “mayoría silenciosa”, en oposición a los grandes sectores emergentes que participaban de la campaña por los derechos civiles, contra la guerra de EE.UU. en Vietnam; mayoría que sería silenciosamente conservadora. Ese “país profundo” depositaría en las urnas su voto a favor de la derecha, en contra del bullicio de las calles, protagonizado por una minoría de activistas. El propio Nixon resultó electo presidente, finalmente, cortando la racha de gobiernos demócratas y la agitada década de los ‘60, como para confirmar su hipótesis.
La carta abierta de la periodista Rosario Guzmán – hermana de “San Jaime” – como es lógico, es una versión muy personal y colmada de emociones y sentimientos de una pariente cercana, que no logra entender por qué la iglesia católica ni siquiera ha abierto el proceso para su beatificación, siendo su hermano un héroe, salvador de tantas vidas humanas durante la cruel dictadura del verdugo Augusto Pinochet, y de su carnicero mano derecha, Manuel “Mamo” Contreras Sepúlveda. Milagros se cuentan por mil para sustentar su causa, entre ellos, la “aparición” a San Pablo Longueira – inspirándolo en disputar las comunas de los “rotos” a los impíos comunachos.

La respuesta que el ex presidente Ricardo Lagos Escobar dio a las diputadas comunistas Camila Vallejo y Karol Cariola, debido a las afirmaciones que estas manifestaron públicamente sobre él, levantaron polvo en el escenario político. Y no fue una simple polvareda. Primero, Vallejo expresó que el ex mandatario “no tiene la legitimidad suficiente para ser un candidato (presidencial) que represente realmente la renovación”. Cariola se sumó a los dichos de su correligionaria agregando que “una candidatura de Lagos no me convoca. En su gobierno hubo una mirada neoliberal”.

El quiebre de la coalición de gobierno con la marcha del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) quedó hoy a escasas horas de concretarse, ante el afán de resolver por aclamación la ruptura del pacto.
La primera decisión que toda dictadura debe tomar -siguiendo el manual típico de los gobiernos totalitarios- es coartar la libertad de expresión. Un estado policial es miel sobre hojuelas para los corruptos que lo dirigen.
El Estado Islámico acaba de sufrir su peor derrota en más de dos años, pero ni el presidente de EE.UU., Barack Obama, ni el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, han dicho una sola palabra al respecto, escribe Robert Fisk, corresponsal del diario británico ‘Independent’. RT