
Capítulo VI: “Pitucos con plata”
“Erase una viejecita/ sin nadita que comer/sino carne, frutas, dulces/tortas, huevos, pan y pez/. Bebía caldo chocolate, leche, vino, té y café/y la pobre no encontraba qué ni qué beber/. Y esta vieja no tenía ni un ranchito en qué vivir/fuera de una casa grande con su huerto y su jardín. Nadie, nadie la cuidaba sino Andrés, Juan y Gil/ocho criados y dos pajes/de librea y corbatín…/Y esta pobre viejecita/no tenía qué vestir/sino trajes de mil cortes/y de telas mil y mil/…Se murió de mal de arrugas/ y encorvada como un tres/ y jamás volvió a quejarse/ni de hambre ni de sed”. (La pobre viejecita, Rafael Pombo, fabulista colombiano).
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