
El abuso de sacerdotes, políticos y grandes empresarios es, quizás, uno de los hechos que más indigna a los ciudadanos, pues los despoja de su dignidad y, sobre todo, atenta contra la igualdad, que debiera ser la base imprescindible de la democracia. Veamos algunos casos de esta lacra: los pedófilos de Cristo, por ejemplo; el cura John O´Reilly luego de haber manoseado sexualmente a niñas inocentes, fue condenado, apenas, a una libertad vigilada, que le permite pasar sus vacaciones en casa de algunos de los millonarios de Chile – sus protectores – y continuar con su labor sacerdotal como si no hubiese cometido ningún delito -. No ha pedido perdón, menos el intento de reparar el daño causado, pues dentro de la “Puta de Babilonia” los pedófilos son los reyes -; se sabe también que, por influencia del cardenal de Santiago, Ricardo Ezzati, se ha nombrado como obispo de Osorno a Juan Barros, un encubridor de los abusos del cura Fernando Karadima.
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