
Este otoño, la conversación global sobre energía se ha fundido con las cambiantes expectativas de la Conferencia de París sobre cambio climático (COP21), que debe iniciarse a finales de noviembre. Algunas aproximaciones a los posibles resultados de la COP21 suponen consecuencias en extremo significativas para las industrias petrolera, carbonífera y eléctrica. Pueden marcar una nueva era en el uso de energías fósiles y una urgencia renovada de los procesos de transición energética, no dentro de los hidrocarburos mismos hacia el gas no convencional, sino hacia las energías carentes de carbono; es decir, la verdadera transición energética, no la falsa transición proclamada por la llamada “revolución shale”. Si con la COP21 se inicia un proceso hacia la descarbonización de la energía, se abrirá el camino no sólo para una nueva revolución industrial, sino para un cambio civilizatorio de dimensión y alcance sin precedentes en los últimos tres a cuatro siglos.
Leer más