
Un rumor desestabilizador recorre las calles de Brasil. La derecha conservadora volvió a mostrar los dientes con una fuerte movilización el 16 de agosto, que tuvo como eje la denuncia de la corrupción en el gobierno de Dilma Rousseff, y el desconocimiento de la voluntad electoral manifestada en el respaldo que ella tuvo en segunda vuelta. Una parte de esa derecha intentó -finalmente sin resultados- promover un impeachment(acusación política con fines destitutorios) a la presidenta Dilma Rousseff, en el modelo del golpe institucional ensayado en Paraguay contra el presidente Fernando Lugo. El impeachment, apoyado por el senador Aécio Neves (PSDB), agregó un factor institucional a la ya existente crisis. Sin embargo, sectores de la misma derecha desistieron de este camino, reforzando los movimientos tendientes a ejercer presión para apuntar al cambio de programa político de Dilma, lo que viene logrando crecientemente.
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