En Chile se ha constituido una casta política que lucra enquistada en todo el aparato del Estado, en la transversalidad de las licitaciones truchas y los negocios impresentables pero lucrativos de los mercados regulados.
Archivo Histórico de El Clarín
Prensa, política y sociedad chilena | 2005–2019
En Chile se ha constituido una casta política que lucra enquistada en todo el aparato del Estado, en la transversalidad de las licitaciones truchas y los negocios impresentables pero lucrativos de los mercados regulados.
Nuestro país, está guiado por vanguardias de tecnócratas obtusos- parafraseando a Ortega y Gasset, adolecen de la barbarie de la especialización extrema-, que planifican copias felices de las ideas fracasadas en el extranjero, sólo para, al cabo de algunos años, darse cuenta de que tampoco funcionaron acá; y de multitudes de ganapanes, pero que se sienten con autoridad moral para dictar cátedra sobre la reforma educacional, por ejemplo desde el congreso, ya sea como diputados o como senadores.

Cada año el Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago (Estados Unidos) compuesto, entre otros, por científicos galardonados con el premio Nobel, adelantan, retrasan o mantienen los minutos del Reloj del Apocalipsis, indicador de la vulnerabilidad del mundo frente a las amenazas del cambio climático y de las armas nucleares. Este año, los expertos adelantan la hora y nos sitúan a tres minutos de la “medianoche”, es decir, del Apocalipsis.

Los chilenos que fuimos lanzados al exilio, y que permanecemos en Venezuela, ya en una tercera generación, hemos aprendido a conocer y querer esta patria, y hemos tenido el privilegio de ser protagonistas a lo largo de casi medio siglo de la historia contemporánea de este país.
Grecia vive hoy unas trascendentales elecciones legislativas anticipadas, en las que muchas cosas podrían cambiar de imponerse el partido izquierdista Syriza como apuntan todas las encuestas. Dos años y medio después de la última convocatoria electoral los ciudadanos griegos están llamados de nuevo a las urnas para decidir la composición de la Asamblea Nacional e, implícitamente, entre un gobierno de carácter neoliberal o uno que ponga fin a la austeridad.
La noche del 4 de febrero de 2006 en el centro de Barcelona se vivió un infierno. En los alrededores de un antiguo teatro okupado en el que se estaba celebrando una festa, entre los golpes de porra, empezaron a caer objetos desde la azotea de la casa okupada en la calle Sant Pere més Baix.

El ministro en visita extraordinaria de la Corte de Apelaciones de Santiago para causas por violación a los derechos humanos, Mario Carroza, dictó sentencia de primera instancia en la investigación por el homicidio calificado del menor de 15 años Orlando Ponce Quezada, ejecutado en octubre de 1973, en los faldeos del cerro Colorado de la comuna de Renca.

El gobierno español autorizó hoy negociar la solicitud de Estados Unidos para convertir la base de Morón, Andalucía, en sede permanente de las fuerzas de despliegue rápido norteamericanas para África.

La Declaración de Berna y Greenpeace otorgaron hoy a Chevron el “Premio a la vergüenza superlativa”. Los 64 mil votantes vía Internet eligieron al gigante petrolero norteamericano como peor empresa del planeta, responsable, entre otros, del desastre ecológico en la selva virgen del norte de Ecuador.

Capítulo VI: “Pitucos con plata”
“Erase una viejecita/ sin nadita que comer/sino carne, frutas, dulces/tortas, huevos, pan y pez/. Bebía caldo chocolate, leche, vino, té y café/y la pobre no encontraba qué ni qué beber/. Y esta vieja no tenía ni un ranchito en qué vivir/fuera de una casa grande con su huerto y su jardín. Nadie, nadie la cuidaba sino Andrés, Juan y Gil/ocho criados y dos pajes/de librea y corbatín…/Y esta pobre viejecita/no tenía qué vestir/sino trajes de mil cortes/y de telas mil y mil/…Se murió de mal de arrugas/ y encorvada como un tres/ y jamás volvió a quejarse/ni de hambre ni de sed”. (La pobre viejecita, Rafael Pombo, fabulista colombiano).