
El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, dijo ayer que “como Gobierno habíamos anunciado el envío del proyecto de ley que modifica nuestra Ley Antiterrorista pero también nuestro sistema nacional de inteligencia”, en tanto agregó que los partidos políticos “no sólo respaldan la idea de enviar los proyectos de ley, sino de dar toda la celeridad necesaria en el Congreso Nacional para que Chile pronto tenga una Ley Antiterrorista eficaz y legitimada ante la sociedad”.
Una gris mañana de septiembre, con una primavera indecisa, nos trajo violentamente a la realidad a pesar de saber que esta era frágil y sorpresiva. La brutalidad de la oficialidad soberbia, unida a la inconciencia de la soldadesca grosera, arrasaron en pocas horas con la democracia y el proyecto de patria justa que se había comenzado a construir, sobre la base de la voluntad popular. La incertidumbre sobre ese presente y sobre el futuro inmediato, pusieron en duda si lo que estábamos haciendo era lo adecuado. Con mentiras y actos de un terrorismo extremo habían logrado detener el avance del pueblo y por cierto un temor legítimo se apoderó de muchas y de muchos.
El senador del PPD Jaime Quintana dijo esta mañana que para buscar a los responsables del atentado del bombazo en el centro comercial de la Estación Escuela Militar del Metro deben también investigarse “células de exagentes ligados a la inteligencia militar, o la dictadura”. Quintana hizo estas declaraciones tras una una reunión de representantes de los partidos políticos con el ministro del Interior para analizar la situación del país tras el atentado.
Desde que estalló la “pax neoliberal” en el año 2011 producto de las movilizaciones de las y los ciudadanos descontentos con dicho orden social, impuesto a punta de metralla por la dictadura civico-militar (1975-1990) y vergonzosamente consensuado y aceptado por la Concertación (1990-2010), un espectro recorre la sociedad chilena, el miedo político.
En este clima impuesto por la oposición, los nostálgicos de la Concertación y el sector privado, el actual gobierno ha comenzado a entregar espacios. Lo hace en la educación, en tanto entrega señales de retroceso en áreas como las pensiones, la decimonónica legislación laboral y el ultraliberal sistema de salud. Este último, según han detectado recientes sondeos, pese a estar elevado como la mayor preocupación ciudadana. 
¿Debería sorprendernos el titular de La Segunda del día post bombazo?