En la carnicería de ese 21 de diciembre, los verdugos militares no distinguieron entre obreros, mujeres y niños: arremetieron cruelmente contra todo ser vivo que se les puso al frente; algo asimila esta matanza con los detenidos y luego desaparecidos de la tiranía de Augusto Pinochet, militares para quienes la vida nada vale. Me parece muy poco cristiana la actitud del ex presidente Patricio Aylwin al afirmar que el caso de los detenidos desaparecidos puede estar cerrado, pues es muy difícil encontrar nuevos cadáveres. En Grecia, el derecho rendir homenaje y luego cremar los restos de sus difuntos constituía un derecho fundamental y lo peor que le podría ocurrir a un ser humano era que sus despojos mortales fueran devorados por los perros, así, Antígona se convirtió en la heroína de la libertad y de la piedad, al desobedecer al tirano Creonte y realizar los funerales de su hermano. En Chile, mientras haya detenidos desaparecidos no podemos hablar ni de ética, ni de democracia.
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