
Lo más decaído del ya periclitado mundillo del pequeño burgués chilensis, que desgraciadamente se extiende a lo largo y ancho de villas y departamentos con muebles barnizados, empleada doméstica y automóvil Great Wall –o en el mejor de los casos, “versión desde”– espera con ANSIAS que gane el tercero en las encuestas. SÍ: PariSI. Es que él es tan sensual. Parece adonis, yo lo veo y me tengo que acomodar los calzoncillos, sentencia un profesor de matemáticas y su Chevrolet Corsa. Al fin y al cabo votar por Parisi no es tan antiestético como votar por Evelyn, ni tan más de lo mismo como inclinarse por Bachelet, ni mucho menos tan comunista como endilgarle el voto a Marcel Claude. Uno perfectamente podría hacerle propaganda a Parisi y decir, así nada más, decir: yo me indigno y me rebelo contra la privatización de la semilla. Ya está.
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