
La represa Ralco aún no se construía en aquellos años. La conocí en Alto Bío Bío cuando el camino aún era sólo piedras. Yo andaba con María Curriao y fuimos a su casa. Me miró, me dio la mano y me invitó a su ruca. En ese momento, ella era el centro de operaciones del movimiento contra Endesa. “Pero tú eres mapuche” me dice. Yo respondo: sí, más o menos. “Cómo es posible que tu siendo mapuche no hables mapudungun” responde enojada.

En 1973, mi hermano Jorge tenía 16 años y una adolescencia feliz, una linda polola y una frondosa cabellera crespa. Estaba encargado, en la Jota, de andar con un enorme proyector de cine, pasando películas cubanas y soviéticas en los pueblos y poblaciones de Antofagasta. Además, tocaba el bombo y la quena con sus compañeros de curso: los hermanos Márquez habían formado un grupo y alguien les dijo que se pusieran Los de Illapu.



En un primer momento al presidente regional de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Julio López, los mega proyectos hidroeléctricos no le llamaban mayormente la atención. Sin embargo tras conocer el modo de operar de las empresas y del gobierno, cambió de parecer.
En el marco de la Campaña: “Una Baldosa por la Memoria” organizada por el Colectivo “Baldosas por la Memoria” y el Centro Cultural “Grandes Alamedas” invitan a los compañeros, familiares y amigos de Lucho Díaz a la colocación de una baldosa conmemorativa el 29 de diciembre a las 19 horas en el lugar que fuera su domicilio: Población Roosevelt, Cerro Navia, calle Henry Wallace 7342.

