
El aniversario número 50 de la muerte violenta del presidente estadunidense John F. Kennedy nos arroja un secreto largamente guardado: tras el asesinato en Dallas, Fidel Castro envió un mensaje por canales discretos a Washington pidiendo reunirse con la comisión oficial que investigaba el magnicidio, para disipar los crecientes alegatos de que Cuba era la responsable. La comisión, encabezada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia estadunidense, Earl Warren, envió a uno de sus abogados, el afroestadunidense William Coleman, en misión clandestina para reunirse con el líder cubano en un bote en el Caribe.


El Partido Comunista (PC) vive un momento de cruciales definiciones luego que tras su respaldo a la candidata de la Nueva Mayoría y su inminente triunfo en diciembre próximo, debe decidir su ingreso al gobierno. Esta situación constituye un nuevo momento histórico en su larga trayectoria política y, a diferencia de antaño, lo hace sin referentes internacionales y en medio de una profunda transformación social.

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