
El próximo gobierno de Michelle Bachelet se va a instalar en un país que se encuentra sometido a la tensión entre dos tendencias, una hacia un fortalecimiento de la Institucionalidad y otro hacia la Movilización, una tensión que atraviesa a los distintos sectores políticos. Se trata, ciertamente, de dos polos que se ordenan en diversos grados de radicalidad y que estructuran el espectro político desde el conservadurismo extremo hasta movimientos sociales y ciudadanos muy activos.
Los autores bolivianos Edmundo Paz-Soldán y Liliana Colanzi; el peruano Iván Thays, y el ilustrador argentino Decur vendrán a presentar sus últimas obras en la muestra literaria y cultural que tendrá lugar del 9 al 26 de enero en el Liceo Bicentenario de la Ciudad Jardín.
La segunda vuelta presidencial era completamente predecible y las tres profecías básicas se dieron con creces: 1) la alta abstención que, en las elecciones del 15 de diciembre, llegó al 58%, es decir, casi ocho millones de chilenos habilitados para votar no concurrieron a las urnas; 2) el desastre de la derecha, que ya se había manifestado en la primera vuelta con el 24% a favor de la candidata, y que llegó, en la segunda vuelta, a 37,8%; 3) el triunfo cómodo de Michelle Bachelet, que su subió de 47% al 62,1, en la segunda vuelta. (Cada uno de estos temas merece una columna en particular).






