
La maniobra estaba escrita con letras mayúsculas. No obstante tiene el mérito de ser reveladora del tipo de demagogia concertacionista. El equipo político de la Concertación le entregará pronto un documento a su candidata Michelle Bachelet en el cual se señala que “es el Congreso quien tiene la potestad constituyente”. Esto quiere decir que un Gobierno de Bachelet no enviará al Congreso un Decreto Supremo proponiendo la elección de una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución actual. Era una posibilidad real y prometedora, que apoyada con movilización ciudadana, podía lograr imponer un escenario de facto favorable a la convocatoria y elección de una Asamblea Constituyente transitoria (1).





Por de pronto, el tándem de artistas que solían posar sonrientes, sobradores, confiados, bien alimentados y cancheros, parece disminuido a extremos preocupantes en el comando de la ex presidenta.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, denunció con dureza ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la política de espionaje de Estados Unidos, a la cual calificó de quiebre del derecho internacional y propuso un control multilateral del uso de Internet.
En nuestra compleja época, caracterizada por las fusiones de grandes grupos mediáticos y la sustitución de la información por espectáculo, la labor del informador veraz e independiente adquiere una importancia capital para despertar las conciencias y movilizar la voluntad de la opinión pública mundial. Por ello,