Confieso que estoy aburrido del ceremonial de falsos perdones por parte de algunos personeros de la derecha y de Óscar Guillermo Garretón – un ex Mapu que, de tanto amar a Althusser, terminó adorando a los Luksic y Cía. -. La idea del acto conmemorativo, anunciado con bombos y platillos por La Moneda, me parece una torpeza: ¿cómo piensan se va a sentar , en la misma fila, la presidenta de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos con el maestro de los torturadores, el ex alcalde Cristián Labbé y los dirigentes del Partido al cual pertenece? A Allende no sólo lo mataron los militares y el freismo, sino que, fundamentalmente, los seguidores de un joven fascista, que mantenía una calavera en su escritorio y que no podía soportar que los herejes hayan atentado contra la propiedad privada – alfa y omega de su religiosidad fanática -.
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