Esta enfermedad está definida como una coprolalia compulsiva y, por lo tanto, incontrolable, que se da, fundamentalmente, en la clase alta y en sectores más marginados de la sociedad. Los siúticos y las capas medias parecen inmunes a esta enfermedad: pronuncian bien las palabras y emplean un vocabulario rico y limpio. En nuestra historia se hicieron famosos por el uso de palabras soeces Diego Portales, cuyas cartas – dirigidas especialmente a la aristocracia- con insultos y garabatos; don Arturo Alessandri, que devino en líder de la derecha, también brilló por ese tipo de “lenguaje florido”; en el sector popular, las tallas groseras eran el monopolio de los hermanos Palestro.








El Abogado de Derechos Humanos Roberto Ávila Toledo anunció que presentará una querella por los delitos de negociación incompatible y soborno en el caso que afecta a la diputada Marta Isasi.