Una vez más las “fuerzas de defensa” del Estado de Israel se aprestan a iniciar una expedición punitiva sobre la Franja de Gaza. Al igual que la infame operación Plomo Fundido, lanzada a finales de diciembre del 2008, también ahora el objetivo es destruir lo poco que ha quedado en pie y podido ser reconstruido de la anterior incursión israelí. Según informara un organismo de derechos humanos de Israel, B’Tselem, el número de palestinos que murieron a causa de aquella operación ascendió a 1387 personas, de los cuales por lo menos 774 eran civiles, aunque se estima que su número podría ser sensiblemente mayor. Del lado israelí se contaron diez soldados muertos y no se reportaron víctimas civiles.
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