La conferencia “Planeta bajo presión” que se inició el lunes reunió a alrededor de 3.000 académicos y expertos de más de 100 países. En su declaración final, llamada “Declaración sobre el estado del planeta”, se dijo que “la investigación demuestra que el continuo funcionamiento del sistema de la Tierra, tal como ha sustentado el bienestar de la civilización humana en los siglos recientes, está en riesgo”. “Sin acciones urgentes podríamos enfrentar amenazas al agua, los alimentos, la biodiversidad y otros recursos críticos. Estas amenazas representan un riesgo que podría intensificar las crisis económicas, ecológicas y sociales, lo cual crea la posibilidad de una emergencia humanitaria a nivel global”, indicó la declaración. La declaración considera que la conferencia Río+20 será un “momento decisivo en la historia” que podría generar innovación global en la dirección de un futuro sostenible. Xinhua
España vive las consecuencias de un estilo de desarrollo transnacional al cual se integró de manera dependiente y subordinada. El llamado milagro español de los años 60 fue una quimera, su expansión se apoyó en el turismo, la banca, las remesas que proporcionó la emigración durante la dictadura franquista, y la construcción, sector conocido como “el ladrillo”.
Si fuera por lo que dicen las leyes, el paraíso terrenal quedaría entre Copiapó y Temuco.Sería como creer que lo que dice
La actual situación de Chile se puede comprender en el contexto de dos variables fundamentales: la Ideología de la Seguridad Nacional y la economía de mercado. Esta última no se habría podido implementar sin la aniquilación previa del “enemigo interno”, lo cual ha sido garantizado por las FFAA, garantía que ha continuado a través de la policía militarizada de Carabineros.
El “sentido común” -santo patrono de la política chilena- ha conseguido ahogar en su cuna los más hermosos sueños de nuestro pueblo. En los hechos ha impuesto antivalores como la hipocresía y la doctrina del acomodo y el conformismo, la adopción del camino fácil y el pragmatismo como virtudes ciudadanas. En conjunto, han arrasado con la ética en política, reduciéndola al regateo de cargos públicos y prebendas. Por eso, cuando aparecen líderes del pueblo, como Iván Fuentes, el profeta que vino de Aysén, que hablan con la verdad sencilla, directa y franca, el país se conmociona. No está acostumbrado a oir el lenguaje sin artificios de los humildes.
Los sindicatos cifraron en un 77% el seguimiento de una jornada que calificaron de “éxito”. En 2010 hablaron de un 70%. El Gobierno, por su parte, evitó dar datos globales de seguimiento, aunque sí dejó claro que el tronco de la reforma laboral no cambiará: “La agenda es imparable”, zanjó la ministra de Empleo, Fátima Báñez.
El gobierno retiro la querella por Ley de Seguridad Interior del Estado contra 22 ayseninos luego que los dirigentes del Movimiento Social de Aysén solicitaran esta medida como condición para reanudar el diálogo. El vocero de la organización ciudadana, Iván Fuentes, manifestó estar contento por la decisión y valoró que se “honrará el compromiso acordado con el Gobierno”.
“Mi tristeza e impotencia son enormes… No puedo comprender que Daniel fuese atacado por su homosexualidad. Sólo pido justicia y que nos ayuden a conseguirla”, dice conmovida Jacqueline Vera, madre de Daniel Zamudio, joven de 24 años golpeado por presuntos neonazis el pasado 3 de marzo. Daniel falleció el 28 de marzo a consecuencia de la brutal golpiza.
Fréderic Lordon es economista, director de investigación del