Si los políticos deciden que Grecia abandone el euro, la salida podría ser tan rápida que los billetes del nuevo dracma
podrían no estar impresos a tiempo. Esta semana, los ahorristas griegos, y en pequeños números en otras partes de la zona euro, han comenzado a sacar su dinero de los bancos. Una clara muestra de pánico ocurrió en Grecia el 14 de mayo, cuando particulares y empresas retiraron de sus cuentas más de 700 millones de euros, ante el temor de que el gobierno griego imponga un corralito
, como sucedió en Argentina en 2001.
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