Ante el funcionamiento de una Base Militar Norteamericana en Con Con, cuya construcción tiene un valor de más de medio millón de dólares pagados por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, destinada al entrenamiento de las Fuerzas Armadas chilenas, Carabineros y Policía de Investigaciones; a lo que se suman las advertencias realizadas por el Comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba sobre las intervenciones militares en nuestro país, quién señaló textualmente que “dados los complejos y actuales escenarios que se generan en el ámbito de la seguridad, al momento de preservar valores, intereses y bienes que la propia sociedad busca cautelar” el Ejército debe analizar eventuales nuevos roles, los que según la embajada norteamericana en Chile, tienen que ver con el destino y entrenamiento del “personal encargado de ejecutar operaciones de mantención de la paz o de estabilidad civil en zonas urbanas”; y, frente al incremento de la represión hacia el movimiento social, la Comisión Etica contra la Tortura (CECT-Chile) se hace un deber declarar que:
La disminución numérica de la clase obrera en el modelo neoliberal, no sólo ha traído una declinación de la organización sindical, sino también el crecimiento de un sector social de marginados cuyo accionar en última instancia sirve al sistema: desde el aumento de la criminalidad en ciudades y poblaciones, a la violencia en el fútbol, hasta los infiltrados que intentan desacreditar las movilizaciones sociales, el lumpen parece tomar un rol cada vez más prominente en la agenda social y política del país. Aunque el tema nunca ha dejado de estar presente, por otro lado rara vez se lo examina cuidadosamente.
Entre los grandes mitos nacionales destaca esa vieja pretensión de que los niveles de corrupción en nuestro país son bajos o muy discretos en relación a lo que sucede en otras naciones del mundo y de América Latina, en particular. Sin embargo, lo que sucede en los más distintos ámbitos nos hablan de que en lo que somos realmente insuperables es en esconder la mugre y atribuir como hechos aislados a cada uno de estos deleznables episodios que a diario conmueven e indignan a la opinión pública.
Puebla.- En entrevista con
Cartagena de Indias.- La VI Cumbre de las Américas culminó en esta ciudad de Colombia sobre el mar Caribe sin declaración final de consenso y con los asuntos más espinosos de las relaciones continentales expuestos sobre la mesa. Argentina, Bolivia y Venezuela abandonaron la reunión formalmente.
Más de 12 mil personas asistieron la mañana de este domingo a un concierto en homenaje a los detenidos, torturados y asesinados durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Hoy culmina la VI Cumbre de las Américas, cuya sede ha sido Cartagena de Indias, Colombia, y que se desarrolló bajo el lema “Conectando las Américas:Socios para la Prosperidad”, que contempla el rol de la integración para alcanzar un mayor desarrollo y superar la pobreza, la desigualdad e impulsar un cambio.
Este año se cumple el 200 aniversario del nacimiento de Charles Dickens, sin quien la novela, tal como la conocemos hoy, no existiría, como tampoco sin Balzac, sin Tolstoi y sin Dostoievski. Un monstruo inmortal de la literatura. Dickens fue un gran testigo de su tiempo.
Me asombró hoy escuchar el discurso de José Miguel Insulza en Cartagena. Pensaba que quien hablaba en nombre de la OEA, se ocuparía al menos de reclamar el respeto a la soberanía de los países de este hemisferio que a lo largo de siglos fueron colonizados y cruelmente explotados por las potencias coloniales.
Cartagena de Indias.- Lo importante “de la cumbre no pasa por la agenda oficial”, consideró la analista uruguaya Laura Gil, coincidiendo con el comentario callejero en este puerto sobre el mar Caribe colombiano, donde sesiona la VI Cumbre de las Américas: “La realidad va por otro lado”.