Gracias a las masivas movilizaciones de los estudiantes secundarios y universitarios, a través de todo el país, se están conociendo con mayor nivel de detalle los artificios que utilizan los más habilidosos para obtener ganancias en sus emprendimientos educativos que la ley dice que no tienen fines de lucro. Al respecto, el senador Alberto Espina (RN) en una entrevista en El Mercurio indicó “cuando te das cuenta de que los dueños de las universidades se han ganado fortunas, la sensación de impotencia, injusticia e inequidad en la gente es muy grande”.
La música ha sido protagonista en una nueva manifestación pacífica por la educación pública, siendo Parque Ohiggins el escenario escogido para reunir a destacados grupos y actores. Los Tres, Chico Trujillo e Inti Illimani han sido las principales cartas del “Domingo Familiar por la Educación” o también llamada “Marcha de los remolinos”.
La movilización social estudiantil ha sido vasta en creatividad e ingenio. Así lo han demostrado las ocho coloridas, pintorescas y masivas marchas estudiantiles que recuerdan más a las antiguas fiestas primaverales organizadas por los universitarios de ayer que a las manifestaciones sociales y políticas realizadas por la ciudadanía nacional en los últimos 30 años.
Tiene que haber mucha convicción para marchar más de 10 cuadras bajo el agua-nieve y a 2
La minería consume agua, contamina, provoca destrucción, permite un crecimiento país, pero con una débil legislación, no previene. El estado ni las empresas se hacen cargo de los problemas que genera y ninguna compensación o beneficio cubre el daño ambiental y social
Hace casi tres meses una grieta cruzó a toda la sociedad chilena, una fractura que comprometió sus varias capas. Desde entonces -una noche de la tercera semana de mayo- el país ha dado un giro radical.
En la esquina luctuosa de cierto diario de la tarde encuentro ¡de golpe! la noticia “Murió Raúl Ruiz”. Una cascada de recuerdos inunda el teclado, la escritura, la pantalla del computador. Fue en la ciudad minera de Coronel y luego en Concepción, donde me hice adicto a las películas de Raúl Ruiz.