El análisis es simple, Camila Vallejo sufrió un golpe blanco. Su viaje por Europa, organizado por los estudiantes, fue un plan bien preparado. Mientras Camila andaba de ciudad en ciudad los contrarios, o mejor dicho el anticomunismo estudiantil preparaba el golpe. El movimiento estudiantil pues ha sufrido derrotas… no por falta de facultad de Camila Vallejos sino que el mismo Partido Comunista debe hacerse una autocrítica.
Mansiones a un lado del camino y tugurios del otro. Personas que hacen fila por un plato de comida, mientras privilegiados se trasladan en automóviles lujosos con vidrios espejados. Son algunas de las paradojas de la crisis económica y financiera global.
Las negociaciones sobre cambio climático han llegado a la encrucijada decisiva. Aquí en la ciudad de Durban se juega el destino del régimen regulatorio sobre el calentamiento global y la suerte de la humanidad. Las perspectivas para concluir un buen acuerdo no son buenas.

Los hechos son los que deciden, los hechos ahorran palabras, las reducen significativamente a su breve descripción: 16 millones de ciudadanos consumidores burlados por las empresas avícolas coludidas para subir sus precios, un millón de chilenos estafados por “ La Polar ”, cientos de miles de estudiantes universitarios paradójicamente sufriendo alzas en sus aranceles significativamente superiores a las alzas del IPC en medio de una crisis educacional que tiene a los estudiantes movilizados exigiendo la gratuidad de los aranceles sin ser escuchados en sus demandas.
Otra semana antes de que implote el euro, o eso al menos se nos dice por milésima vez. Más probable es que el BCE haga lo justo para mantener vivo el espectáculo, que siga la austeridad fiscal y que se intensifiquen las revueltas y los desórdenes en las calles de Madrid, Atenas, Roma y París. Como en la película, “habrá sangre” antes de que se produzca un cambio hacia una política sensiblemente orientada al crecimiento en la Eurozona.
La ignorancia es una gran virtud: antes de las huelgas estudiantiles del presente año, nuestra mediocracia política no había descubierto que Chile es el país más desigual entre aquellos que conforman la OCDE. ¿Quién habría sido el tonto que se le ocurrió meternos en tan selecto grupo? Si nos comparáramos con Cabo Verde y Mozambique, por ejemplo, encabezaríamos el grupo de los menos desiguales.
Dos veces antes, Hugo Marchant Moya intentó ingresar a Chile. Pero el 2006 y el 2009 las campañas se organizaron muy lejos del país y con un insignificante apoyo interno. En cambio, el miércoles 30 de noviembre de 2011, Hugo -ex combatiente de la resistencia política y militar contra la dictadura, ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y parte del último destacamento al que había sido reducida esa agrupación por la Central Nacional de Informaciones (CNI) en el primer tercio de la década de los 80’ del anterior siglo- se encontró en el aeropuerto chileno con la posibilidad real de entrar a su territorio natal.