Oaxaca y el viento del sur
En mi lejana juventud, cuando uno se tropezaba con la negra figura de un cura ensotanado por la calle, aparte de agarrarse rápidamente los genitales para salvarlos (las mujeres, más discretamente, se llevaban las manos al pecho), se precipitaba en búsqueda de la primera reja o artefacto de hierro que tocar, no fuera cosa que… … Leer más