
Policías y reporteros tenemos mucho en común. Ambos estudiamos las flaquezas humanas. Tenemos una relación osmótica-parasítica. Y supongo que es sólo natural que caigamos en lo esquemático con respecto al crimen.
Archivo periodístico 2005–2019

Policías y reporteros tenemos mucho en común. Ambos estudiamos las flaquezas humanas. Tenemos una relación osmótica-parasítica. Y supongo que es sólo natural que caigamos en lo esquemático con respecto al crimen.
El populismo es una ideología que trata de mejorar el estándar de vida de las grandes masas populares mediante una distribución más equitativa e igualitaria de la nueva riqueza que se crea. A diferencia del socialismo marxista, el populismo trata de evitar la expropiación sin compensación de los medios de producción en manos de la clase capitalista. Por lo tanto, el modo de producción sigue siendo capitalista, ya que la tierra y la enorme mayoría de las fábricas y negocios, medianos y pequeños, siguen en manos de la burguesía tanto nacional como extranjera.
El 22 de noviembre de 2015, Mauricio Macri derrotó a Daniel Scioli en la elección presidencial argentina más o menos con escaso margen, apenas por menos de tres puntos de porcentaje. La mayoría de los analistas le llamaron a esto un triunfo de la derecha sobre la izquierda. Esto no es falso, pero sería demasiado simple. De hecho, la elección reflejó los muy complejos desarrollos que ocurren por toda América Latina en los tiempos que corren. Leer mal lo que está ocurriendo puede conducir a errores políticos importantes en la década venidera.

Ahora que se supone que todos estamos involucrados en la batalla mundial contra nuestro peor enemigo desde Hitler (no, no se trata del cambio climático, claro, sino del Isis) es momento de entender cómo funcionan las fuerzas de la ley, el orden y la seguridad que se supone nos protegen, y cómo éstas pueden hacer más por reclutar musulmanes europeos para la causa extremista que todos los videos de Isis juntos.
El triunfo del candidato Mauricio Macri de la alianza derechista Cambiemos, en Argentina, se presenta como una profecía autocumplida al confirmar los augurios sobre un fin del ciclo progresista en la región y el ingreso en una fase de repliegues y confusiones. Macri, un neoliberal desembozado, es muy probable que ponga en marcha a partir del 10 de diciembre un programa económico cercano a los postulados del FMI y de los intereses de las finanzas globalizadas. Sus primeras declaraciones, aún ambiguas, engarzadas con sus promesas de campaña, apuntan a un desmantelamiento del modelo, más estatista e inclusivo, del finalizado ciclo kirchnerista.
Desde hace algunos meses se desarrolla en los principales diarios chilenos una campaña sostenida para criticar y socavar algunos de los componentes éticos de la llamada Ley Ricarte Soto, y en contra de los cuales se dice en términos apocalípticos que acabaran con la investigación biomédica en Chile. En esta campaña alarmista y de desprestigio, y en la cual participan científicos, eticistas, facultades de medicina, entidades farmacéuticas con fines de lucro, y extrañamente algunas sociedades científicas, en ningún momento se describe cual es el tipo de investigación que se verá regulada, y tal vez adecuadamente limitada, por los importantes, y a nuestro juicio apropiados componente éticos de esta ley. Al leer los titulares de los diarios el lector lego puede pensar que esta ley afecta a toda la investigación biomédica en Chile, tal vez como si se hubiese terminado la CONICYT o se cerraran todos los departamentos de ciencias de las principales universidades del país.
En la edición del miércoles 09/12/15 del diario El Mercurio se publicó la nota “Contraloría rechaza exigencias ambientales de Santiago para impedir demolición de edificio”, con epígrafe “Según el abogado que representa a la Inmobiliaria Morandé 2010, Gustavo Parraguez, no queda más que demoler”.
La Casta Política chilena se está repartiendo por partes iguales la impunidad respecto a sus actos de corrupción. El ciudadano observa como a Jovino Novoa, delincuente de montos millonarios, no le pasa nada y a un vendedor de frutillas o una vendedora de jugos de naranja le cae la policía encima con todos sus medios. Pero no van a quedar impunes.
Algunos políticos del siglo pasado dicen que estos no son tiempos para hablar de grandes reformas ni de cambiar la vieja política de los consensos por una política de cara a la ciudadanía y con una verdadera participación de ésta.
La campaña mundial del occidente neoliberal contra la República Bolivariana de Venezuela fue brutal, y es la mayor que se ha hecho contra un gobierno de América Latina