El ingreso a prisión de los controladores del grupo Penta junto a parte de su red de fraude y corrupción ha sido no sólo un evento transmitido en directo por los medios de comunicación de masas, sino un episodio judicial que ha penetrado a todas las estructuras de la sociedad. Un juicio recogido y difundido hasta por los matinales de televisión y portadas de la prensa de farándula es sin duda un acontecimiento que cruza desde el habla cotidiana a la conciencia del país. Hay un creciente proceso en curso en el núcleo más interno de las estructuras públicas y privadas nacionales que está expresando una crisis, con un diagnóstico cada día más preciso, de grandes proporciones.
Cuando las Fuerzas Armadas abandonaron La Moneda dejando todos los cajones vacíos, aquellos millones de chilenos que cantaron el vamos a decir que NO, pensaban que Chile iniciaría el justo recorrido para desmontar todo lo que la dictadura levantó a sangre y fuego. No fue así. Chile inicia su recorrido calendario administrando todo el modelo heredado de la dictadura.
Todos los países del mundo sufren de algún grado de corrupción. Esto tiene que ver con la naturaleza humana y cientos de filósofos a lo largo de la historia, han discutido este problema incluyendo sus causas y sus devastadores efectos sobre la sociedad.
La nominación de la senadora Jacqueline van Rysselberghe, como presidenta de la comisión de derechos humanos del Senado, y la inclusión de la abogada Olga Feliú en la cuestionada Comisión Anticorrupción convocada por la presidenta Michelle Bachelet, nos demuestra el estado de putrefacción en que se encuentra la política chilena y quienes gobiernan Chile a través de los poderes del Estado.
Si la investigación avanza y la Fiscalía logra romper los frenos de Impuestos Internos y de su máxima dirección, que está en La Moneda, pronto sabremos cómo es esto de pactar con el enemigo y acostarse con él. Y qué consecuencias puede traer, no sólo para los que pactaron y se acostaron, sino para todo el país.
El gobierno y la derecha han creado una comisión para proponer medidas contra la corrupción. Esa comisión no dará lugar a ninguna medida real. En efecto, nada se puede esperar de una comisión integrada exclusivamente por representante de la casta política, duopólica y corrupta, integrada hasta por pinochetistas notorias. El gato cuidando la carnicería.
Muchas dificultades por la desconexión y el desprestigio de la clase política ante la ciudadanía así como por los dimes y diretes entre dirigentes de ambas coaliciones y en su interior, se solucionarían si el gobierno y las cúpulas de la Nueva Mayoría se sincerasen ante la ciudadanía, asumiendo su mandato y pusiesen como prioridad urgente la elaboración y aprobación de la nueva Constitución contemplada en el programa de la presidenta Michelle Bachelet (así como en el de tres de las cuatro candidaturas presidenciales de 2009) y empezásemos desde ya a hablar y discutir de su contenido, especialmente, de su régimen político.
La palabra corrupción se repite en Chile, Argentina, Brasil, Panamá, México, China… Los rechazos sociales se pronuncian con más o menos fuerza y a veces se llega a condenas penales. Sin embargo se justifica, se lava, su origen. La civilización basada en la explotación, la desigualdad.