El sistema político se encuentra en crisis después de tres décadas y el modelo económico impide, por las lógicas ideológicas del poder, que se realicen las reformas necesarias para mejorar la calidad de vida de la sociedad civil, abatida por el encarecimiento del costo de la vida, el endeudamiento, y la subordinación de la que es víctima desde una constitución que no garantiza la participación ciudadana, legando la totalidad de las decisiones a las cúpulas que acceden a la administración del aparato del Estado, a través de una democracia representativa, donde los intereses de la ciudadanía entran en conflicto con las decisiones oficiales de las autoridades.
Los movimientos sociales tienen, entre otras cualidades, una gran virtud: destapan situaciones insoportables y, en algunos casos, acciones delictuales que se mantienen impunes, pues hay una colusión de intereses que hace imposible la acción de la justicia – esta realidad, en todos los países del mundo, se llama corrupción -.
Está terminando una etapa de la historia del país. Se inició hace más de veinte años y ha abarcado cinco gobiernos. Comenzó llena de esperanzas cuando los chilenos, a través de movilizaciones populares, valerosas luchas y un histórico plebiscito, pusieron fin en 1988 a una dictadura signada por la crueldad, el abuso y la codicia. Más allá de sus logros, la etapa postdictatorial acumuló desesperanza y frustración. La razón es simple: las promesas no realizadas que han consolidado una sociedad profundamente injusta.
La lectura a fines de la década de los 80 (1987) del libro titulado “
Cuando se habla de justicia para los pobres se suele proponer una subida de los impuestos a los ricos asociada implícitamente a un aumento de la producción. O sea una redistribución del ingreso que democratice el poder de compra. Ese camino en algún tiempo será inútil.
Desde que el presidente Chávez ganó las elecciones presidenciales hace 12 años,los partidos que conforman la oposición dan palos de ciego y siempre por la misma razón,todavía no aceptan que en su país el cambio político y social era necesario y urgente.
Ollanta Humala fue electo presidente de Perú el 5 de junio de 2011. El seguro perdedor en esta elección fue Estados Unidos, cuya embajadora, Rose Likins, apenas si escondió su abierta campaña en favor de la oponente de Humala en la segunda vuelta, Keiko Fujimori. ¿Qué estuvo en juego en esta crucial elección en América Latina?
Estamos viviendo momentos muy determinantes. Lo que está ocurriendo con las movilizaciones sociales, especialmente con los estudiantes, nos está indicando que el único camino viable para recuperar nuestros derechos, para construir un proyecto de vida para todos, es salir a protestar, movilizarnos, exigir lo que en justicia y gracia nos corresponde.
Frente a los resultados negativos del gobierno en
El concepto sociológico de la crisis de representación se ha convertido en un tópico, no sólo en Chile, sino también en todo el mundo. Parece evidente que las autocracias, las democracias representativas y los sistemas de partido, propios del siglo, están dando muestras de agotamiento en este primer decenio del siglo XXI.