No hubo bombardeo “a
Archivo periodístico 2005–2019
No hubo bombardeo “a
Desde que el marxista-leninista Escalona se convirtió al catolicismo, los progresistas no cesan de temer por sus almas impías y pecadoras. Cuestión abluciones purificadoras, redención, soteriología, salvación y otros actos de contrición, comienza a haber un serio atasco en las impenetrables vías del Señor.

Es evidente que la sociedad capitalista se mueve por el lucro. El patriarca del neoliberalismo, Milton Friedmann, lo dice: “La responsabilidad social de los negocios es aumentar sus utilidades”… lo demás son pamplinas.
Para que las fuerzas de transformación social no sean aplastadas por los actores conservadores sistémicos es imperioso imponer en la nueva escena política, configurada por la irrupción de los movimientos sociales en la calle, un proceso democrático de ruptura desde abajo con los dos componentes del sistema de dominación postdictadura: el régimen político y su soporte, el modelo económico neoliberal.
No en vano Joaquín Lavín pertenece a un partido que es heredero del gremialismo universitario. La idea de los seguidores de Jaime Guzmán Errázuriz, en la Universidad Católica, consistía en que los estudiantes se dedicaran, exclusivamente, a su materia específica, y no se preocuparan del entorno sociopolítico del país donde vivían: era la Universidad profesionalizante de Napoleón Bonaparte. Es lógico que por la formación del ministro Joaquín Lavín no comprenda que la educación está profundamente relacionada no sólo en todas las materias de estudio, sino, sobre todo con la realidad nacional.
La Derecha ama la puesta en escena de “los testigos sin rostros” en nuestro inefable sistema judicial porque ella misma esconde su cara ante la ciudadanía. Siempre opta por sacar las castañas del fuego con la mano del gato. En política, esa ‘mano y ese gato’ no son sino las Fuerzas Armadas, el gobierno de los Estados Unidos y un montón de desquiciados delincuentes que los dueños del capital contratan para volar oleoductos y puentes, como ocurrió en el duro período 1970-73.
En Roma, en la Corte de Assise (de Primera instancia) no se demostró una pretendida inocencia de Adolfo Podlech Michaud sino la incapacidad de hacer Justicia y de respetar los principios de Justicia ante crímenes de lesa humanidad.
La seducción que genera el movimiento de los estudiantes debe transformarse en fuerza política propia. De esa manera disminuye el riego de ser secuestrado por los mismos políticos que han creado las condiciones de profunda inequidad, lucro y ausencia total del Estado en educación y en toda la sociedad: han construido un país para ricos y otro para pobres.
Desde hace ya casi un mes, nuestro país vive una situación que, a primera vista, pudiera parecer paradojal. Los índices de crecimiento económico aumentan y, al mismo tiempo, la cesantía retrocede. Sin embargo, como nunca antes, tras el “retorno a la democracia”, la ciudadanía da muestras de hastío y cansancio. Las cifras de rechazo a la actual administración bordean el 60% y aquellas que reprueban a los partidos opositores no son mejores. Pareciera que lo que ha entrado en crisis es el “modelo chileno”, un sistema de consensos, equilibrios y negociaciones amparadas por una constitución política redactada en tiempos de dictadura. Asistimos a la irrupción de un nuevo horizonte en el imaginario histórico y social chileno, que como todo imaginario está tejido de acciones “cuasirracionales”, esperanzas y expectativas.
Cada vez queda más clara la convergencia concreta con la derecha que experimentó el liderazgo de