Fueron 2 millones de personas las que el 25 de mayo se manifestaron en 52 países, en más de 430 ciudades de todo el mundo, contra Monsanto. Pero muchísimos más acompañaron ese día y protestan cada día, de muchas formas, contra Monsanto, contra los transgénicos y el robo corporativo de nuestra alimentación. Por ejemplo, la Vía Campesina, que tiene más de 200 millones de miembros y ahora preparan su sexta conferencia internacional del 6 al 13 de junio, en Indonesia. Cumplen 20 años y son el movimiento campesino organizado más grande de la historia y un puntal de resistencia a Monsanto, a los transgénicos y a las corporaciones de agronegocios en el planeta.
El hombre no ha sido siempre un ser racional, ni la historia ha tenido un sentido determinado: cada vez creo menos en las teleologías en historia, ni en la concepción providencialista de Bossuet, ni en el progreso indefinido de la humanidad, de Condorcet, ni tampoco en la “decadencia de occidente”, de Spengler, ni en los avances y retrocesos, de Juan Bautista Vico; lo que sí tengo claro es que el ser humano tiene pasado, es decir, historia, y que el presente es inexplicable sin ella.
La puesta en escena nos habla de un hombre de mediana estatura, traje azul, corbata roja con pequeños detalles al parecer albos, su camisa es blanca, luce tenso, su pelo se encuentra perfectamente plateado, está de pie y cumple según los entendidos con la tradición republicana, de dar cuenta de lo hecho durante su gobierno, a todos los ciudadanos.
Longueira tiene la valentía de declararse católico que, según el último censo, es la religión de la mayoría de los chilenos; su modelo de vida lo constituye el santo Josè maría Escrivá de Balaguer, un inquisidor español, amigo del tirano Francisco Franco, y formador de verdugos que torturan a los rojos; dentro de otras actividades, fundó una secta llamada el Opus Dei, que agrupa a empresarios y académicos apitutados de las universidades pontificias.
Ignacio Walker –reiterando la oposición de la DC a una alianza política de gobierno con el PC- ha señalado recién a los cuatro vientos: ¡En 70 años nunca ha habido, en ninguna parte, gobierno de la DC con los comunistas!
La actual campaña presidencial chilena ha servido para poner en evidencia ciertos “fantasmas” anidados en el imaginario de nuestra derecha criolla. Sin tener plena conciencia de ello, sus candidatos reaccionan de manera casi instintiva y con virulencia a la adhesión de los comunistas y del MAS a la candidatura de la ex mandataria Michelle Bachelet. Esta “fobia” patológica persiste en Allamand y Longueira, aun cuando el estímulo que la desata es más imaginario que real.
El candidato Pablo Longueira es uno de los pocos prohombres de la derecha que sabe algo de política: siempre le ha gustado ostentar el papel de profeta de la Alianza por Chile. Cuando declara, en los programas de televisión, no tiene pelos en la lengua y dice las cosas tal cual las siente y esta cualidad lo hace muy diferente a los mediocres políticos chilenos.
¿Estamos en la antesala de la violencia social desatada? Al parecer, sí. El pasado lunes, mientras reporteaba en las afueras del supermercado Santa Isabel de Maipú, el periodista Cristián Pino (Canal 13) fue sacado a golpes del lugar por un supuesto guardia del local, que resultó ser el propio gerente del establecimiento, identificado como Luis David Mena Henríquez.
La jauja de Piñera se cae a pedazos con los más leves fenómenos de la naturaleza: bastó una lluvia de tres días para dejar al desnudo nuestra precaria situación de país subdesarrollado. En el Estadio Víctor Jara acaba de morir un indigente, como consecuencia del intenso frío y lluvia, que azotaron la zona central. Este país pretencioso en mostrar al mundo cifras de riqueza que no se condicen con la realidad de la mayoría de los chilenos, comienza a desmoronarse paulatinamente.
Ojalá que no se me note la mueca de asco, piensa la candidata a la vez que reparte sonrisa y besos entre las piltrafas humanas que levantan las manos y corean un bello himno a la paz, al amor, a la bondad, la democracia y al emprendimiento. Dicen que si uno mira atentamente los ojos felinos de la candidata (que piensa, ¡Dios mío que no se me note la mueca de asco!) uno puede quedar ciego. Dicen. Ella, eclipsada por tanta alabanza, se pregunta: ¿Qué es eso que viene dirigido hacia mí y cuyo brillo me hace recordar un escaparate en vísperas de Navidad? ¿Será agua bendita? ¿Será agua de rosas? ¿Será…? De momento la candidata no puede seguir pensando respecto a todas estas disquisiciones vinculadas a eso que va dirigido hacia ella, porque eso que va dirigido hacia ella finalmente le cae en plena cara, arruinando de un plumazo los logros de la industria cosmética. Así es como una verdosa y muy otoñal flema le ha dado en pleno rostro. ¡Uy que feo! Al menos no fue una meada…