Cada vez estoy más convencido de que las democracias representativas se han convertido en el coto de caza de la Banca, pues una democracia sin ciudadanos no se le puede denominar como tal. Sin ir más lejos, en América Latina la mayoría de los monarcas-presidentes, en menos de un año terminan con un ridículo y exiguo apoyo ciudadano, reflejados en las encuestas de opinión – en Perú, el Presidente Ollanta Humala cuenta con sólo el 10% de aprobación y en un poco superiores porcentajes se encuentran las Presidentas de Brasil, Chile y Argentina <Uruguay sería la única excepción> – y en este derrumbe de la representación en una muy débil democracia ¿quién podría aceptar como legítimo a instituciones del Estado, que tan sólo representan un escaso 10% de aceptación ciudadana?

El ex funcionario de la dictadura y ex parlamentario de la UDI Jovino Novoa ha sido formalizado y no va a la cárcel. Un día los presos de Santiago 1 pusieron un cartel que decía: “Aquí estamos los que robamos poco”. En mis cotidianos trámites en los tribunales chilenos, cada día veo ratificada su sabiduría.





