Que este gobierno era una falsificación ideológica e histórica y una manipulación emocional que se asentaba en el supuesto liderazgo de la actual (ex) presidenta y en una supuesta superación de los vicios que hicieron de la Concertación un tándem de frescos que perfeccionaron la Constitución pinochetista y sus legados más concretos, lo dijimos hace mucho, muchas veces y de muchas maneras.
Opinión
El grito de la tierra y el grito de los pobres

En Santa Cruz, Bolivia, ocurrió del 7 al 9 de julio el segundo encuentro de movimientos populares con el papa Francisco, con más de mil 500 participantes de 40 países, convocados con el lema Techo, Trabajo y Tierra, por movimientos que trabajan en esos temas y el Pontificio Consejo para Justicia y Paz del Vaticano, acogidos por organizaciones y el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia.
El estiércol de Satanás

Una de las frases geniales de un antiguo jefe de mi antiguo partido, Izquierda Cristiana, Bosco Parra, decía que “el cristianismo es la utopía de la igualdad” y, el socialismo es la forma real para llevarla a cabo. Entre los 60 y 70, del siglo XX, la alianza entre cristianos y marxistas era el gran sueño de los sectores populares para cambiar a América Latina. La Teología de Liberación y las comunidades cristianas de base tenían un enorme poder transformador en todo este Continente: la doctrina del Concilio Vaticano II, con el Papa Juan XXIII, sumado al aporte de de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas de Medellín y Puebla, permitieron “la irrupción de los pobres en la Iglesia” – frase pronunciada por el eximio teólogo, Ronaldo Muñoz, S.S.C.C. -.
Los buitres neoliberales
Desde que han surgido, con la primera elección de Hugo Chavez, en 1998, se ha empezado a anunciar el agotamiento de los gobiernos pos neoliberales. Buitres de derecha y de ultraizquierda dijeron que no iban a funcionar, que iban a durar poco, que llevarían a los países al caos y dejarían una pesada herencia por su populismo, etcétera.
El referendo griego de Syriza fue un juego irresponsable

El gobierno griego después del voto ciudadano No se muestra desvergonzado.
Syriza y su líder Alexis Tsipras impulsaron el No en medio de una enorme presión financiera, política, mediática por el Sí, llamando a un rechazo popular al neoliberalismo cupular de la Unión Europea.
Vivir en la economía del fracaso

Cuando hablamos de crisis, no sólo nos referimos a una crisis política, sino también institucional. Una interpretación que pese a ser abierta y extensa, deja de nombrar su núcleo, que es su base económica. Porque sobre el denominado modelo neoliberal y sus desregulaciones, sobre el libre mercado desenfrenado y la desinstalación del aparato del Estado, descansa la actual crisis institucional, que tiene el hálito de un proceso terminal. Sobre esta estructura armada desde la violencia y más tarde sobre la derrota, se apoya el presente escenario, levantado sobre la entrega y el fracaso. Nada más claro de esta capitulación que aquellos conversos que asumieron como virtudes propias las consignas del adversario.
Reformismo y restauración
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La Nueva Mayoría ha terminado por convertirse en una combinación de partidos políticos, integrada por la Concertación, más el Partido Comunista – ahora cabe preguntarse si alguna vez fue otra cosa -. Las famosas reformas estructurales, que correspondían a un diagnóstico muy sentido por la Presidenta y su equipo más cercano, han terminado por diluirse en una restauración, en la cual lleva la batuta el partido democratacristiano y algunos tecnócratas de siempre. La reaparición del antiguo dueño del gobierno de Bachelet en la escena política – ministro de Hacienda – Andrés Velasco, no tiene nada de especial, más bien demuestra el carácter de este período de restauración: al parecer, la venganza de los ex concertacionistas, que en un momento se vieron desplazados por una nueva generación, no eran más que los suches de los grandes jerarcas de la oligarquía del centro político, una especie del grito rebelde de los pajes contra sus señores.
La izquierda latinoamericana se mueve a la derecha

En más o menos los últimos 15 años hemos visto la ocurrencia de un importante viraje en la orientación política de América Latina. En un gran número de países los partidos de izquierda llegaron al poder. Sus programas han enfatizado la redistribución de los recursos para auxiliar a los segmentos más pobres de la población. Han buscado también crear y fortalecer aquellas estructuras regionales que incluyeran a todos los países de América Latina y el Caribe, pero excluyendo a Estados Unidos y Canadá.
El mensaje de los campeones

Decía Eduardo Galeano: “¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”. Desconfianza justificada, especialmente si el show deportivo sirve para tapar problemas políticos y demandas sociales. Y Galeano observaba: “El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue”(1).
¿La Copa? ¡sólo por los nietos!

Por mis nietos qué bueno que ganó Chile a Argentina.
Por mis nietos, que creen que el fútbol es un deporte, lo juegan todas las semanas y lo ven en la TV cada vez que los dejan, después de hacer las tareas. Que son hinchas de Chile, de Vidal y sobre todo de Medel. Que saben, porque se lo hemos contado, que existió Elías Figueroa, uno de los dos mejores defensas centrales del mundo; Sergio Livingstone como arquero; Leonel Sánchez como extremo izquierdo; René Orlando Meléndez y Jorge Robledo como centros delanteros, y Jorge Toro como armador. Que saben harto de Zamorano y de Salas. Por mis nietos, que dibujan perfecto futbolistas desde muy pequeños, que relatan partidos europeos desde los 5 años, que arman selecciones en sus cuadernos, no sólo de Brasil y Argentina sino también de España, Holanda, Inglaterra, Italia y otros. Que son eximios entrenadores desde los siete años de edad.