En compañía de mis amigos favoritos en La Toscana visitamos la localidad de San Casciano, ubicada a muy pocos kilómetros de Florencia. Desde la casa-museo de Maquiavelo se puede observar, a lontananza, el duomo de la Catedral de Florencia.
Archivo periodístico 2005–2019
En compañía de mis amigos favoritos en La Toscana visitamos la localidad de San Casciano, ubicada a muy pocos kilómetros de Florencia. Desde la casa-museo de Maquiavelo se puede observar, a lontananza, el duomo de la Catedral de Florencia.
El 31 de julio de 2014 se conmemoran los cien años del asesinato de Jean Juarès y, en Francia, todas las tendencias políticas quieren apropiarse de su legado moral – incluso, la candidata fascista, Marine Le Pen se da el lujo de citarlo como un inspirador de su movimiento nacionalista -. Nicolas Sarkozy no se queda corto en esta carrera oportunista. Los socialistas, devenidos hoy en euro-liberales y valets de la democracia bancaria, reclaman su pleno derecho a ser sus legítimos herederos, como también los comunistas, cada día más empequeñecidos en número y en ideas.
En la monarquía chilena el carácter de la reina o del rey juega un rol fundamental en el manejo de su gabinete: los hay, como Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que prácticamente permanecía en silencio durante los consejos de gabinete y, aparentemente, cada ministro obraba a su manera, pero tras bambalinas siempre estaba alerta la famosa troika que decidía la política del gobierno; Frei Ruiz-Tagle de callado, de repente asomaba con un sorpresivo zarpazo – pregúntenle a Sergio Molina, a Víctor Rebolledo y a Germán Correa -.
No hay que confundir el judaísmo con el sionismo, pues este último es movimiento con características fascistoides y que practica el “apartheid” en los territorios ocupados. El conflicto de la Franja de Gaza – un pequeño territorio en extensión, pero superpoblado, que se ubica al lado de Egipto – se ha convertido, en el último tiempo, en un verdadero genocidio, pues ya los muertos palestinos son más de 500 y cerca de cincuenta sionistas. En este tétrico panorama lo más monstruoso es la muerte de niños que, diariamente, nos muestran los canales de televisión.
El té-Fontaine es un producto chileno de exportación, no sometido al control de calidad, lo cual lo hace susceptible de convertirse en algo similar al paquete chileno, muy conocido en Sudamérica y allende los mares. El acuerdo generado entre la derecha aliancista y la Nueva Mayoría se ha prestado a tantas interpretaciones que, cada día que pasa, se parece más a aquellas aparejos que ofrecen los comerciantes ambulantes, cerca de la Plaza de Armas: “no vengo a vender, sino a regalar, véalo usted, majitu querido”.

En política, como en la literatura y en la vida, se puede con propiedad aplicar la fábula del erizo y la zorra: quienes siguen al erizo adoptan y profundizan un solo tema que les parece substancial para un propósito determinado; los partidarios de actuar como la zorra están abiertos a varios proyectos y a múltiples visiones, en consecuencia, sus seguidores son pluralistas, dispuestos a la apertura, creatividad y a una amplia tolerancia.

Cuando niño no disfrutaba de la televisión, internet, ni de otros avances de la cibernética, apenas, mis hermanos y yo estábamos felices con los programas de la radio, como El gran radioteatro de la historia, presentado en una serie de episodios que escribía, diariamente, el prolífero Jorge Inostroza – de ahí nació la motivación y gusto por la historia, más que por las clases de mis profesores -. Si entendiéramos que la educación fuera del aula es tan o más importante que la transmitida de generación en generación por los profesores, no tendríamos la pésima televisión pública de hoy y, además, la proliferación de periodistas tipo Google, que creen dominar todas las áreas del saber con sólo consultar alguna página web e, incluso, se atreven a contradecir a quienes, en conciencia, han dedicado su vida a determinada área del saber.
Después del triunfo de Eduardo Frei Montalva, en 1964, sólo la Presidenta actual ha logrado reducir a su más mínima expresión a la derecha política y, además, contar con contundentes mayorías parlamentarias, es decir, todo lo necesario para cumplir integralmente su propuesta a los ciudadanos y por el cual le dieron la mayoría en las últimas elecciones – presidencial y parlamentaria -.
Entre tanto presidente de la república mediocre y servidor de los dueños de Chile, al menos destacan, a través de la historia, tres gigantes: José Manuel Balmaceda, Pedro Aguirre Cerda y Salvador Allende – dos de ellos se suicidaron, Balmaceda y Allende, y Pedro Aguirre Cerda murió durante su mandato, asediado por dirigentes de su propio partido, el Radical -. Estos tres líderes despertaron la ira de las castas plutocráticas, pues se atrevieron a promover el cambio; así, Balmaceda combatió los intereses británicos en el salitre, un verdadero enclave, dominado por John Thomas North y la Casa Gibb; Pedro Aguirre Cerda, con la extensión de La educación a sectores populares, en que primaba el lema “gobernar es educar”; Salvador Allende, con “la revolución dentro de los causes democráticos”.
Radomiro Tomic era un verdadero estadista y un eximio orador – nada que ver con los polichinelas de los dirigentes democratacristianos actuales que, moralmente, pesan menos que un paquete de cabritas -. Tomic funcionaba sobre la base de la ética de la convicción y no del oportunismo y de la frivolidad de que hace gala la clique de los Walker, los Martínez Alvear, y otros tantos.