Un artículo publicado recientemente en”El Mostrador” –“No saben de educación, ni les interesa”- firmado por Teresa Marinovic, en contra del movimiento estudiantil, despierta en uno sin quererlo la inevitable interrogante de cómo ciertas mentalidades proclives al desvarío, sean capaces de poner por escrito sus delirios. .
Con mucho aspaviento el Ministro del Interior Sr. Hinzpeter anunció un proyecto de ley contra el saqueo, que condenará con largas penas de cárcel a todos los saqueadores. Esto me alegra porque por fin se va a terminar, pienso yo ingenuamente, el más grande de los saqueos que existen en Chile: el saqueo del cobre.
Nuestro Ministro del Interior, fiel a su formación militar, imagina que matando a un par de jóvenes encapuchados se terminarán los desórdenes y los daños a la propiedad. Olvida que ese tipo de política sólo conduce a guerras eternas y que también hay una versión humanista de la consigna “se mata la perra, se acaba la leva”.
Son muchísimo más los chilenos que le perdieron completamente la confianza a Sebastián Piñera y que ya no expresan confianza alguna en que su gobierno pueda mejorar. A pesar de que dos connotados demócrata cristianos le auguraron una buena gestión, la verdad es que ya ni entre los integrantes de su gabinete se le reconoce condiciones de estadista o, siquiera, de líder.
Pongamos por caso que a falta de alguien más idóneo, que cumpla con las exigencias que debería tener un candidato que represente a quienes se oponen a la derecha, sea la ex presidenta Michelle Bachelet la que asuma en desafío y se presente a la reelección.
El 1% de los dueños de los Estados Unidos, los ricos, han usurpado el nombre de América –dado al continente americano por el cartógrafo Martín Waldseemüller, al publicar su mapa, en 1507, en homenaje a Américo Vespucio-, en forma irreflexiva y reiterativa. Este plagio constituye una distorsión geográfica, histórica, política y social…
Días pasados fuimos testigos, a la distancia, de un hecho de gran significación: el intercambio de prisioneros entre el Estado de Israel y Hamas. Por un lado, el soldado israelí Guilad Shalit -cautivo desde 2006, cuando fue atrapado en una emboscada- y por otro lado, 1027 prisioneros palestinos, detenidos en cárceles israelíes, algunos desde hace mucho tiempo.
Fotógrafos, camarógrafos y muchos asistentes observan entre risitas nerviosas, exclamaciones de admiración y comentarios en voz baja la performance del taller Azul Violeta que intenta ponerse a la cabeza de la marcha con un grupo de extraterrestres que van mostrando, curiosamente, atractivos bustos desnudos de mujeres terrícolas con sus cuerpos pintados.
Todos la piden y la anhelan, gobierno y oposición, clase política y ciudadanía, ultras y moderados; todos reclaman la necesidad urgente de alcanzarla, unos garantizándola constitucionalmente, a través de la provisión obligatoria del Estado y otros señalando que da lo mismo quien la entregue, lo importante sería que finalmente se concrete, por vía pública o vía privada, con o sin lucro. El problema es que nadie la define, y a lo menos resulta curioso que todos busquen casi frenéticamente algo que no se sabe bien qué es.
Con estupor e incredulidad he leído la columna de opinión MODERACIÓN, del historiador Alfredo Jocelyn-Holt, publicada en el Diario