Como pocos, el senador Andrés Zaldívar representa todo lo que la gente repudia por estos días, cuya más excelsa expresión, son las movilizaciones estudiantiles.
Archivo periodístico 2005–2019
Como pocos, el senador Andrés Zaldívar representa todo lo que la gente repudia por estos días, cuya más excelsa expresión, son las movilizaciones estudiantiles.
El Presidente de Estados Unidos ordenó matar a Osama bin Laden. Su secretaria de Estado, Hillary Clinton planteó “matar o capturar” a Muamar Gadafi, y recientemente el Presidente Obama decidió retirar las tropas de Irak luego que no consiguiera inmunidad penal para sus soldados ante eventuales crímenes que cometieren en territorio iraquí.
En un extraordinario ataque de sensibilidad, tres carabineros se querellan contra tres diputados por maltrato de obra. Se trata de un penoso intento por limpiar la imagen del cuerpo represivo que ha llegado a ser la policía uniformada, para lo que ha hecho singulares esfuerzos, bajo las órdenes del Ministro del Interior.
Las últimas movilizaciones de las fuerzas sociales han servido para dejar al descubierto el estado dictatorial fuertemente enraizado en los gobiernos de turno ya sean estos de derecha o de centro derecha (partidos renovados).
El pasado 30 de septiembre aviones estadunidenses no tripulados bombardearon dos vehículos que circulaban por una carretera de Yemen, dando muerte al clérigo Anuar al Awlaki y a quienes viajaban con él, en lo que se ha catalogado de un acto de combate al terrorismo.
Un gobierno que se adscribe a la doctrina neoliberal tiene como norte permanente el desarrollo económico, que solo se logra en la medida que paulatinamente toda la sociedad se convierta en una compleja red de mercados.
El control de las armas y del pensamiento global permite a los potentados explotar directa o indirectamente la naturaleza y la humanidad. Quienes se lo impiden son eliminados.
Garantizar el derecho a la educación sin costo parece ser un despropósito, así lo han dejado ver las autoridades de gobierno justificándose de las demandas que más de medio Chile reclama. Los estudiantes serían unos irresponsables que están exigiendo algo imposible para un país como el nuestro, a pesar que en países vecinos equivalentes eso se da en forma natural, eso de garantizar el derecho a la educación, ese algo que sin embargo fue posible en el pasado, en un Chile mucho más pobre que el actual.

Nunca había sido tan evidente el desfase o brecha entre las condiciones favorables para construir un proyecto político y una alternativa social con, al mismo tiempo, la falta de iniciativa política movilizadora para hacerlo.