El sistema ha profundizado una cultura creada por el esfuerzo mancomunado de sus principales sostenedores y administradores en más de veinte laboriosos y productivos años. Una cultura que tiene rasgos propios de una religión, con sus respectivos símbolos, sus evangelios y liturgias.
El 4 al 16 de junio de 1932 se cumplen 80 años de la República Socialista liderada por El Comodoro del Aire Compañero Marmaduque Grove, y sus compañeros Eugenio Matte Hurtado, Gran Maestro de la Masonería, Oscar Schnake y Eugenio González Rojas, quien luego fuera rector de la Universidad de Chile, entre otros.
Chile es el país del mundo que más homenajes y ofrendas ha rendido y rinde al fascismo real. En Alemania el nazismo está minimizado. En Italia el fascismo está escondido.
El columnnista Jorge Peña en El Mercurio del domingo pasado pretende psicoanalizar a la oligarquía empresarial y a Piñera (1). Su conclusión política implícita sería que en lugar de un empresario-presidente acompañado de managers en el Gobierno, lo óptimo hubiera sido tener en el Ejecutivo a un hombre o mujer “progresista” secundado por un séquito de políticos profesionales que den la impresión de ser eficientes “tecnócratas”, pero desligados del mundo del poder del capital.
Cuando son buenos los tiempos, y la economía-mundo se expande en términos de nueva plusvalía producida, la lucha de clases se acalla. Nunca desaparece, pero en tanto exista un bajo nivel de desempleo y los ingresos reales de los estratos más bajos suban, aunque sólo sea en pequeñas cantidades, los arreglos sociales son la orden del día.
En tiempos de dominación, el poder económico ejerce su hegemonía mediático cultural a través de la farándula, el consumo y reduce la política a estériles intrigas de palacio. Los medios de comunicación corporativos modelan el contexto, aparentemente informativo, en tanto el verdadero poder ejerce el control.
Si leemos la prensa de cualquier país, en cualquier continente, pensaríamos que la guerra de Afganistán está a punto de terminar, como se desprendería de los acuerdos adoptados en la reunión de la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, realizada en Chicago.
Las élites millonarias globales necesitan dominar el mundo para asegurarse una situación mejor después del colapso civilizatorio. Su sistema económico no tiene solución.
La interpretación histórica de los tiempos cercanos no tiene, necesariamente, que ser objetiva: cualquier persona, sea Presidente, ex Presidente o simple “opinólogo” tiene derecho a calificar los gobiernos de buenos o malos.
El que analizamos es uno de los países más religiosos del mundo y, sin duda, el país musulmán que más conocemos.