Don Patricio, esta frase, corresponde al título de una entrevista que usted concedió al corresponsal en Chile del diario Excelsior, de México en el año 1996, y fue tomada del contenido de dicha entrevista.
Archivo periodístico 2005–2019
Don Patricio, esta frase, corresponde al título de una entrevista que usted concedió al corresponsal en Chile del diario Excelsior, de México en el año 1996, y fue tomada del contenido de dicha entrevista.
Como se sabe ampliamente, la historia escoge y valora los hechos ocurridos estableciendo una relación con el pasado, permitiendo crecer y aprender de ellos, para bien o para mal. Así, hoy se está frente a hechos inauditos y significativos que se desarrollan pausadamente. Hechos ocultados y tergiversados groseramente por la acción de intereses ocultos a veces, y no tan ocultos como ahora. Y no sólo se advierte en el presente la acción de las oligarquías nacionales sino que es indudable que trabaja “la mano que mece la cuna”. Vale decir, los que verdaderamente definen las relaciones con la mayoría de los países de América Latina.
El ex agente de la CNI, Carlos Herrera Jiménez, acusado a doble cadena perpetua por dos asesinatos, no ha hecho nada nuevo al acusarse de haber sido un tonto útil para ejecutar “miserables homicidios dispuestos por torpes jefes militares”, contra “personas (que) nunca fueron traidores a la patria, sino que sólo pensaban distinto”.
Es cierto y también legal que cada persona y en particular los dirigentes políticos de la época tengan su visión y su opinión respecto a Salvador Allende, de su gobierno y de los acontecimientos que terminaron con el golpe de estado de 1973.
Las declaraciones del ex presidente chileno, el democristiano Patricio Aylwin, al periódico español “El País”, han generado una serie de reacciones en la fauna política nacional. Las reflexiones del nonagenario han servido para que, por ejemplo, Carlos Larraín reflotara la tesis de la vuelta de la UP o para que otro ex presidente, Ricardo Lagos, se diera un vaho de allendismo (que, por cierto, le queda bastante mal).
¿A quien leemos cuando leemos los diarios chilenos? Leemos al duopolio, que es también intoxicarnos con el pensamiento de un golpista y un empresario favorito del innombrable.
Chile vivió días terribles, entonces unos pocos hombres cargaron sobre sus hombres con la dignidad de muchos, el abogado Luis Toro fue uno de ellos.
La expresión en inglés “Think Big” ha sido traducida como “Pensar en grande” y si bien su origen está asociado al mundo empresarial, no está demás reflexionar sobre este imperativo, desde un punto de vista diferente, en una sociedad como la nuestra. Llama la atención que en este “Pensar en grande”, aparece en primer lugar el “pensar”, una actividad o propensión más escasa, hoy en día, de lo que parece en nuestro medio. Los chilenos nos hemos pensado poco, y hemos olvidado a los pocos que lo han hecho, los resultados están a la vista. Habitamos un país injusto, mezquino y mediocre.
“Luchad y puede que murais. Huid y vivireís. Un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy, por una oportunidad, solo una oportunidad de volver aquí a matar a vuestros enemigos? Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡¡LA LIBERTAD!!” (Arenga de Williams Wallace)
La Tercera reprodujo ayer domingo 27 de mayo, una entrevista concedida por Patricio Aylwin al diario El País de España, en donde sostiene lo siguiente: “Allende hizo un mal gobierno que cayó por las debilidades de él y su gente”.