Desde la Independencia nuestro país ha desarrollado una política hegemónica en el Pacífico sur. Es cierto que en el siglo XIX ésta fue una matriz común de Occidente, particularmente de los países europeos que se constituían en referentes “civilizatorios”.
Política
Lo que Putin no nos cuenta
La tormenta perfecta evoluciona en dos frentes; una guerra económica abierta – como un asedio por medio de sanciones – y un ataque concertado, encubierto, oculto, al corazón de la economía rusa. El objetivo de Washington es claro: empobrecer y debilitar al adversario y forzarle a inclinarse dócilmente ante los caprichos del Imperio del Caos. Que fanfarronea a propósito del sendero hacia la “victoria”.
Otra victoria de Cuba y que siga en su nueva lucha con Estados Unidos

Estados Unidos quiere dominar el mundo. Obama: “EE.UU. debe liderar siempre en el escenario mundial”. “Mi conclusión es que EE.UU. debe liderar siempre en el escenario mundial. Si no somos nosotros, nadie más lo será”. Discurso ofrecido en la Academia Militar de EE.UU. [RT]
Por consiguiente busca someter a Cuba.
Cuba y los Estados Unidos: Una victoria del realismo político

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos tiene trascendentales implicaciones para ambos países y para el conjunto de las relaciones interamericanas.
La disputa por el Atlántico Sur
“Las garras del cisne” se titula el libro recién publicado por Roberto Lopes, historiador militar formado en el Centro de Estudios de la Defensa Hemisférica de la Universidad de Defensa Nacional de los Estados Unidos. En su trabajo de casi 500 páginas, sólidamente documentado, Lopes detalla la ambición de la Marina de Brasil para la próxima década: pasar de ocupar un modesto vigésimo lugar en el mundo, al noveno, detrás de Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Inglaterra, India, Corea del Sur y Japón.
Cuba-EEUU: el día después

Los buques cargueros alguna vez llevaron níquel y piedra caliza de Cuba al puerto de Nueva Orleans, y frijoles de Dakota del Norte a La Habana. Las familias cubanas comían arroz estadounidense, mientras que los turistas de Estados Unidos viajaban a los casinos y clubes nocturnos de La Habana.
Las victorias de Cuba
Cuba y Berlín eran las dos esquinas más tensas de la guerra fría. La caída del muro sacó a Berlín de esa condición. La normalización de las relaciones entre La Habana y Washington hace lo mismo con Cuba.
Corrupción: ¿y cómo andamos por casa?
Desde los orígenes de la política, ésta ha servido como caldo de cultivo de la corrupción. Quienes se involucran en ella con mucha facilidad derivan del servicio público al lucro personal. No hay prácticamente régimen que haya escapado a este fenómeno. Pero a pesar de ello, la historia recuerda el nombre de muchos gobernantes que no persiguieron provecho individual con su tarea y la confianza pública depositada en ellos. Décadas atrás, en nuestro país se valoraba a los políticos que culminaban una carrera sin enriquecerse, demostrando un afán altruista que muchas veces los hizo perder lo que tenían o habían heredado. Un dirigente sindical mexicano acuñó la sentencia de que “un político pobre es un pobre político”, cuestión que se hizo nítida en la progresiva corrupción del proceso revolucionario de ese país, a cuyos últimos líderes se les toleraba convertirse en multimillonarios con la promesa que no intentaran volver a sus cargos.
El “caradura” de Patricio Rojas
(Versión complementaria al artículo de Ortega Frei titulado La verdad tiene su hora publicado en El Mostrador)
Aparece como extremandamente cómodo y demasiado fácil recién ahora, luego de las versiones que lo vinculan al pago de comisiones ilegales al general Vega de la Fach (“Caso Mirage”) y, ni más ni menos, que al asesinato del expresidente Frei Montalva, del cual fue su estrecho y leal colaborador, hablar así de este turbio y siniestro personaje de nuestra historia reciente.
Reelección presidencial. Del todo inaceptable

La presentación de una reforma constitucional para permitir la reelección presidencial, constituye un nuevo desatino de nuestros representantes. Incorporar la posibilidad de reelección en el contexto de nuestro presidencialismo actual, sería como retroceder en el tiempo hasta el siglo XIX, con sus decenios autoritarios. Del todo inaceptable.