El gigantesco incendio del sábado 12 de abril de 2014 que arrasó barrios enteros en algunos de los cerros más pobres de Valparaíso y, sobre todo, sus terribles consecuencias para la población más desvalida, tiene como causas estructurales la pobreza, la gigantesca desigualdad social imperante en Chile, el capitalismo dependiente, el modelo neoliberal y el desinterés real de quienes han gobernado el país durante las últimas cuatro décadas por disminuir la desigualdad social y por adoptar medidas eficaces que reviertan la profunda decadencia en que se encuentra el otrora principal puerto del país.
Más allá de las
Existe una disputa entre fracciones e intereses de distintos proyectos estratégicos en EE.UU., con discrepancias en la política exterior (Demócratas de la Casa Blanca y Republicanos del Pentágono neocons-sionistas y entre los halcones y palomas de ambas fracciones) acerca de cómo llevar la guerra contra el Estado Islámico en Irak y en Siria y las relaciones con Irán y Cuba.
Por estos días se discute sobre la necesidad de una nueva constitución. La Filosofía Política es aquella parte de la filosofía que se ocupa de las causa primeras y los fines últimos, o si se quiere de los conceptos y principios fundamentales, que dan sustento y legitimidad a la estructura política de una sociedad. Cada época tiene su propia filosofía política.
Con bombos y platillos, y apoyada en un discurso que bordeó el melodrama, la presidenta Michelle Bachelet dio a conocer los nombres de los integrantes de un “consejo asesor contra los conflictos de interés, tráfico de influencias y corrupción”. Sus razones: los casos de corrupción que han visto la luz pública en los últimos meses y donde los involucrados son empresarios y políticos de las más variadas tendencias, incluido el hijo de la presidenta. A la ceremonia, realizada en La Moneda, se invitó a ex presidentes de la República, presidentes de partidos y otras “personalidades” cuya presencia se consideró que daba realce y respaldo a la medida.
Una vez más en la historia de Chile sólo el pueblo organizado con sus movimientos sociales pueden reponer la esperanza en un Chile diferente. Ya no hay campaña mediática que pueda ocultarlo. El país vive una profunda crisis política acumulativa debido al quiebre de la legitimidad de la política parlamentaria, a la pérdida de confianza de la ciudadanía en las instituciones compartidas por la casta política binominal durante la transición pactada, al destape de las prácticas empresariales corruptas como modo habitual de los grandes grupos económicos de enriquecerse e imponer sus decisiones mediante la compra de políticos, al cohecho de funcionarios de un Estado donde al nepotismo se le hace la vista gorda, a las colusiones entre empresas para controlar mercados y subir precios de productos esenciales, a la desobediencia de poderosas sociedades mineras a las resoluciones de los más altos tribunales de justicia que buscan proteger a comunidades avasalladas por la lógica primario-extractivista del capitalismo depredador.
¿Cuándo se evaporó la izquierda? ¿Cuándo se acostumbró a la derrota y se asumió cómoda en el fracaso?
Derecha e Izquierda unidas jamás serán vencidas (Nicanor Parra). Alianza y Nueva Mayoría enfrascadas hoy en la misma misión: arrinconar al pueblo, mantenerlo -con engañifas- lo más lejos posible de la verdad y del poder soberano
Cuando hablamos de “clase política” estamos usando mal el término o el concepto.En esta sociedad hay solo dos clases sociales: La clase dominante o burguesía que es la dueña de los medios de producción y la clase dominada o proletariado que vende su fuerza de trabajo. Lo que nuestro país enfrenta hoy es la existencia de un pequeño grupo de políticos y empresarios que controlan y manejan los hilos del poder en todas las esferas del aparato del estado , así como también en la estructura económica del país.Esta casta que se ha enquistado y eternizado en el poder, es la que le hace daño a la política e inhibe y aleja al pueblo de participar en ella.Hemos llegado a esto porque aún seguimos en un periodo de postdictadura regidos por una constitución antidemocrática que penaliza la participación política del pueblo y de sus organizaciones en la toma de decisiones a todo nivel.Desde el gobierno local hasta el gobierno nacional, pasando por todas las estructuras de poder de nuestra sociedad.