Por el apuro a que nos obliga el apresu ramiento ético de Carolina Goic, destinado a remontar en las encuestas y a justificar la división del centro político, al igual que el señor Zapata, debo sólo puntear a continuación algunos hechos políticos -históricos, indiscutibles- que han afectado gravemente parámetros éticos mínimos de respeto a nuestro pueblo y a los derechos humanos más allá de nuestras fronteras.
La expresión puede aparecer como impertinente o muy despectiva, sin embargo casi en todo el mundo entiende muy bien lo que es ser un parásito o un “cafiche”, como se les conoce más vulgarmente. Esto es, una persona que vive de los recursos ajenos, que no los obtiene como retribución a su esfuerzo o talento.
Las acciones de guerra convencional siempre vienen precedidas por declaraciones y acciones político-diplomáticas. En el caso de las potencias con escala imperial también son habituales las sanciones o los boicots económicos, dentro y fuera del país.
En los últimos días, en coincidencia con la decisión de Cambiemos de hacer de Venezuela uno de sus ejes de campaña, fui sometido a un ataque sin precedentes desde las ciudadelas de la oligarquía mediática argentina a propósito de mis opiniones acerca de lo que está ocurriendo en aquel país. Periodistas y académicos unieron sus fuerzas para no sólo disentir con mis ideas sino también para lanzar toda suerte de agravios sobre mi persona.
Te llaman “Dictadura”, esos que nunca vivieron en una dictadura.
Ningún partido político es neutro; ningún partido o movimiento se organiza por el solo interés de hacerlo. Menos aún, si su objetivo es incorporarse a la escena política de la nación. Todo partido representa y defiende, siempre, en ese campo, algún interés de clase o fracción de clase; en consecuencia, sus conflictos internos y eventuales cismas o rupturas no obedecen sino a la sórdida lucha que libran en su interior, y en defensa de lo suyo, tales clases o fracciones de clase.
La opinión pública se informa que ex uniformados torturadores, violadores de los Derechos Humanos, que están sanos y se desempeñan en otras funciones en sectores públicos o privados, cuya función laboral era asesinar a chilenos indefensos, perciben millonarias pensiones llamadas por la prensa “jubilazos”.
A comienzos de marzo del año 2014, se escribió un breve artículo titulado “El Presidente Maduro debería estudiar a Maquiavelo”. Este artículo fue publicado por el diario El Clarín de Chile. En este trabajo se trata de hacer un breve análisis de la situación política venezolana después de la muerte del Presidente Hugo Chávez.
La historia de la izquierda se verá exigida a sumar a sus derrotas, esta que propone con una pasión digna de encomio el Frente Amplio.
Francisco Vidal, insigne operador político de la Concertación-Nueva Mayoría, intenta definir la “posverdad” a su manera. Lo hace para poder jugar con su definición y tácticamente intentar convencer a los sectores de derecha que el gobierno de Bachelet fue bueno, por “los avances logrados” y sin tocarles sus privilegios.