Hace algunos días los usuarios de la concurrida Avenida España –principal arteria que une Valparaíso con Viña del Mar, y desde allí toda la zona interior de la región– recibieron una pésima noticia: los trabajos, anunciados con bombos y platillos a fines de 2014, cuya primera etapa fue licitada y adjudicada en 2015 para ser entregada al año siguiente, y que dotarían al sector de una vía moderna, sufrían una nueva postergación. Esta vez, al parecer, mucho más larga y tediosa, todo producto de la misma gabela de siempre: no hay plata o no alcanza o la rentabilidad social no justifica los fondos que se requieren, o que hubo errores en la licitación, y blá blá blá.
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