
El dilema de la segunda vuelta

Archivo periodístico 2005–2019

Cuando en los años 2016-17 las injusticias, abusos y corruptelas del modelo neoliberal se hicieron evidentes para la mayoría de los chilenos el sistema construyó una respuesta para superar la crisis política que se avecinaba. La medida de todas las cosas serían las elecciones presidenciales.

Los procesos de restauración conservadora en América Latina han empezado con el golpe en Honduras en 2009, que destituyó al mandatario electo, Manuel Zelaya, porque se aprestaba a proponer una reforma constitucional que le permitiera candidatearse de nuevo a la presidencia del país. El presidente actual, Juan Orlando Hernández, se ha candidateado a la relección sin cambiar la Constitución, la cual le impide hacerlo. Se va a relegir, aún con graves acusaciones de fraude, porque lo que interesa a las oligarquías dominantes es la continuidad del proyecto neoliberal, que vende parte importante del territorio hondureño como zonas de desarrollo económico para grandes corporaciones internacionales.
“Alberto Mayol fue a la última proclamación de Guillier a título personal. No representa al Frente Amplio. Fue porque allí se sentía cómodo”Francisco Figueroa. Movimiento Autonomista.
Es la calle donde se colocan en el tiempo los asuntos fundamentales de un país. Posiblemente la pequeña burguesía no logre entender que la noche del jueves, en la calle había profesores y estudiantes, trabajadores de la cultura y dirigentes sindicales.

Y te diré quien eres, afirma la sabiduría popular. La que también advierte que “hay amores que matan”.
Y lo recordamos a propósito del público apoyo de Mauricio Macri, actual presidente de Argentina, un recalcitrante derechista que también salvó raspando de un proceso judicial en su contra, otorgado al candidato Sebastián Piñera de cuyo vasto prontuario resulta innecesario comentar por ser conocido de todos.

Esta campaña ha sido de un nivel intelectual y político mínimo… y tal vez estoy siendo generoso. Para variar, en ello ha tenido mucha responsabilidad la derecha (¡no la inexistente “centro” derecha!) con su ya clásica campaña del terror y la desinformación. Sinceramente, en lo puntual me parece de una bajeza intelectual y, más relevante aun, democrática, soltar a los cuatro vientos el mito de que un triunfo de la Nueva Mayoría llevaría al país a la ruina económica.
Nuestra época no está orientada por el bien común. Es una época histérica, violenta, insolidaria, de un pragmatismo contemporizador exitista y autocomplaciente, llena de jactancias, de atropellos, de vicios, de corrupciones e impunidad: – La corrupción, el vicio y la impunidad está llevando al Pueblo Chileno a la decadencia moral-. Nada se deja, por supuesto, para la vida futura, desde que no se cree en ella. Se quiere gozar sin dilación de todos los bienes materiales del consumo. Se ha olvidado la disciplina estoica y el renunciamiento cristiano. Se sobrevive en el marco del legado impuesto por la dictadura cívico militar que tiene como base la mentira generalizada y la Constitución / Artilugio de 1980…

El cierre de la campaña presidencial para la segunda vuelta, a realizarse este 17 de diciembre, vino a confirmar lo que ha sido esta contienda: una larga lista de ofertas y ofertones, al estilo Falabella y Ripley, para endeudar incautos. Lo mismo sucedió en la primera vuelta con los demás candidatos, salvo Eduardo Artés que proponía cambios estructurales y ofrecía un programa de participación popular y desarrollo de ideas. Hoy en la política chilena no se plantean ni desarrollan ideas, menos un proyecto país participativo, donde las elites dejen de sabotear la construcción de una democracia de verdad.
Escribo desde mi puesto de combate,
desde la misma trinchera que cavamos para luchar contra la dictadura,
contra su violencia, su cultura de muerte y sistemática violación de los DDHH,
para denunciar la destrucción de los sistemas públicos de salud, educación y previsión social,
y las primeras privatizaciones de recursos naturales y empresas estratégicas.

En los últimos días de la campaña por el ballotage se acabó el cantinfleo y se encendieron casi todas las luces de la ciudad. Casi.
Vino a Chile a adherir a la campaña contra Piñera uno que lo conoce bien -porque lo ha visto de afuera y desde su mismo nivel- el ex Presidente de Uruguay y dirigente del Frente Amplio de ese país, José (Pepe) Mujica. Fue un golpe político de Mujica.