Ya se agotó la fuente de agua de la dictadura que impuso como necesaria para el retorno a la democracia. También se agotó el balde de aquellos que negociaron en nombre de la democracia.
Archivo periodístico 2005–2019
Ya se agotó la fuente de agua de la dictadura que impuso como necesaria para el retorno a la democracia. También se agotó el balde de aquellos que negociaron en nombre de la democracia.
Voces numerosas insisten en que no da lo mismo que sea elegido presidente el periodista Alejando Guillier que el empresario Sebastián Piñera.

Tres victorias contundentes en menos de 140 días ratifican al chavismo convincentemente como la fuerza política mayoritaria de Venezuela en un sistema electoral reconocido por su transparencia. El mismo chavismo que ha llevado en sus hombros y contra viento y marea a la revolución bolivariana, y a Hugo Chávez a la presidencia en diciembre de 1998. Ese que es una cultura política con fuerte identidad, corporizada en un sujeto social antimperialista y socialista autóctono, que continúa creciendo en las nuevas generaciones y ha estimulado el surgimiento de importantes liderazgos femeninos. Sus tres victorias de este año corresponden por orden cronológico a la elección de los delegados a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el 30 de julio; de los gobernadores de los estados el 15 de octubre, y de los 335 alcaldes y la gubernatura de Zulia el 10 de diciembre. Esta última había quedado vacante al negarse el gobernador opositor electo a prestar juramento ante la ANC.
Sabemos y lo hemos expresado en diversas columnas que la casta política tolera todo tipo de brutalidades en la aplicación de los marcos regulatorios de Vivienda y Urbanismo y ello es así, con las debidas excepciones, porque se consideran “deudores” de los grandes empresarios que los financian. Por otro lado, quienes mantienen una mudez cómplice activa son el Colegio de Arquitectos y el presuntuoso Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), creado con mucha fanfarria por el anterior gobierno de Piñera, asociaciones privadas que no emiten juicios en contra de la corrupción inmobiliaria que está dejando en evidencia la Contraloría General de la República. El grupito de amigos que integran la CNDU es financiada con subidos recursos monetarios del generoso Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y su labor consiste en publicar cada cierto tiempo, para ellos mismos y para el Minvu, algunos pomposos opúsculos, ellos le llaman papers, siguiendo la moda neoliberal impuesta por el capitalismo salvaje.

El firmamento intelectual chileno se caracteriza a menudo por la aparición de obras que son saludadas en los diarios del dominante régimen periodístico de forma efusiva, como auroras de una nueva época o como las claves anheladas para interpretar el presente y abrir las puertas del futuro. Sin embargo a pesar de la vehemencia inicial de la prensa duopólica y de los ditirambos que estas obras encuentran en sus columnas, ellas desaparecen en el olvido al cabo de algunas semanas sin que nadie las analice seriamente, las comente o tal vez las lea con seriedad y delibere sobre ellas. Sin lugar a dudas esto denota las limitaciones y la superficialidad del arbitrariamente llamado medio intelectual chileno, que es incapaz de generar un diálogo o una controversia pública seria sobre puntos de vista alternativos y de relevancia para la vida política del país. La lectura y el análisis de estas obras tan alabadas sin duda ayudarían a menudo a iluminar las relaciones entre el dinero, el poder, la política y la denominada academia y sus conflictos de interés, los cuales en general permanecen entre tinieblas, intocables e incuestionados a pesar de su relevancia. Estimulado por los panegíricos mercuriales decidí leer la obra “Lo que el dinero puede comprar” de Don Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales. En esta obra, según los comentarios del diario, el autor realizaría un análisis histórico y original sobre la relevancia del mercado y el dinero en la sociedad chilena y el impacto que la modernidad generada por estos tendría en el alma de la nación y el devenir político de ella. El Sr. Peña adscribe en su obra al dinero y al mercado naturalezas racionales y modernas, y de acuerdo a él, ellos serían los únicos factores responsables del progreso de Chile y de sus habitantes en los últimos años.

La segunda vuelta para elegir al presidente de Chile que gobernará el país entre marzo de 2018 y marzo de 2022 enfrenta a dos candidatos que tienen algo en común: Mentir a sus electores. Y no sólo ellos mienten, sino que también mienten los dirigentes de los partidos de la Nueva Mayoría y los dirigentes de la Alianza por Chile. Así de concretos son los hechos de la causa.
Al ya conocido “caso CAVAL” se suma ahora un nuevo escándalo remece a la región de O’Higgins. Se trata de un fraude cometido en Rancagua por miembros de la misma cofradía que participó dolosamente en el “caso CAVAL”: la tienda político partidista conocida como UDI (Unión Demócrata Independiente) que en lo de CAVAL tiene a once de los suyos imputados por la Fiscalía Regional, y en este nuevo caso el involucrado –e imputado- es nada menos que el alcalde de Rancagua, Eduardo Soto.
Hace un tiempo un conocido relataba las curiosidades que implicaba tener un hijo más en Chile en comparación con Francia. Cuando fue a la ISAPRE a comunicar que la familia tenía un nuevo miembro, le explicaron con pesar que el retoño conllevaba un alza del precio de su plan; la opción era contratar uno más barato con menos prestaciones.

Piñera es pinochetista, no es de centro ni portador de las ideas del falangismo que sostiene mantener como herencia de su padre. Camina y piensa en los logros que obtuvieron los grupos económicos durante el abominable periodo en nuestra historia. El pinochetismo que está vivo y latente, los herederos activos y pasivos, se lo agradecen.

El general (r) Villarroel, desde el 6 de diciembre, piñerista (porque ahora los militares fascistas “le creen” a Piñera) y por cierto permanentemente kastista (antes del 6, hoy y dios mediante en un próximo gobierno de Piñera) ha anunciado que “la familia militar” se movilizará para que gane la derecha el 17 y para que gobiernen apoyados por Kast y ahora además por el primo Chadwick y, más, para que el probable relevo de Piñera en la jefatura del Estado sea este Kast.