Donald Trump, con total inconsciencia, acaba de avalar la política de conquista y apartheid de los clerical-fascistas que gobiernan Israel. Las consecuencias pueden ser inmensas. El aprendiz de brujo tomó su decisión empujado por su yerno y su hija, judíos sionistas agresivos, y por los sionistas cristianos representados por el vicepresidente Mike Pence que le aseguran el apoyo de los evangelistas. Buscó también satisfacer al lobby sionista de ese territorio ocupado por Israel
que es el Congreso de Estados Unidos.
La dificultad central de los movimientos sociales de izquierda es determinar la táctica electoral que les posibilitará ganar tanto en el corto plazo como en el mediano plazo. En la superficie parece que ganar en el corto plazo está en conflicto con ganar en el mediano plazo.
Latinoamérica aún no se rinde, 500 años de saqueos, genocidios, ecocidios, de devastación y sigue resistiendo. No será ahora que nos van a vencer.

No he visto pronunciamiento público alguno del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, sobre el gigantesco y evidente fraude que el candidato a la reelección presidencial, Juan Orlando Hernández, está tratando cometer en Honduras.
En las patrias de América Latina que en su momento sufrieron atroces dictaduras, de las que ningún país puede sentirse libre de repeticiones, sus pueblos han librado duras batallas por la verdad y la indispensable justicia. Los resultados alcanzados son distintos en cada país y se trata además de luchas que, pese al tiempo trascurrido, se libran hasta hoy.