Un Chile/País como el actual, en este estado de conducción política no puede continuar. Las necesidades de cambios estructurales se hacen más urgentes y necesarias. La realidad está sobrepasada. Hay que dejar constancia una vez más que el subdesarrollo nos tiene en el mismo lugar de siempre aunque las cifras, las palabras oficiales, los empresarios y Piñera en el extranjero… digan lo contrario.

Las soluciones de
Chile tiene una población actual estimada en 17 millones de habitantes, distribuidos en quince regiones geopolíticas, cincuenta y cuatro provincias y trescientos setenta y cinco municipios con alcaldías, ayuntamientos y municipalidades que configuran un mapa sociopolítico y económico heterogéneo y contrastante, una suerte de caleidoscopio humano.
El veredicto de los especialistas mundiales acerca de los resultados de la educación primaria y secundaria chilena es lapidario. Uno tras otro repiten lo mismo. El sistema de educación chileno es un fracaso en sus aspectos cualitativos formadores iniciales. Y la frustración se acumula ya que son años perdidos. Si consideramos que la educación es tanto un derecho como un bien común universal necesario para que los ciudadanos asuman concientemente los desafíos de una Civilización en crisis de referencias, además de uno de los medios imprescindibles para dar sentido y finalidad humana a la existencia, se estaría ante un problema de sociedad.
El título constituye una verdadera paradoja en Chile, pues nadie acepta ser calificado como estafador o como abusador: nuestros delincuentes de cuello y corbata son todos inocentes.
El movimiento estudiantil ha movilizado a más de cien mil personas y ha paralizado más de cuatrocientos colegios y sedes universitarias en las principales ciudades de Chile. Aunque los medios de comunicación tienden a minimizar estas protestas y junto al gobierno intentan desvirtuar su sentido como meros actos de vandalismo, lo cierto es que estamos ante un hecho político de gran envergadura.
La consigna de fin al lucro ha estado presente en cada una de las movilizaciones sociales de los últimos años, tanto en el ámbito escolar como en el universitario. Frente a tal demanda, la respuesta de las autoridades y “expertos” (tanto de derecha como del sector que ha dominado el debate educacional en la Concertación) ha sido: el lucro no es el problema, si lo que importa es la calidad de las instituciones, no nos debería importar si estas lucran o no, la demanda por el fin al lucro es netamente ideológica.
Llegaron a África y se llevaron millones de esclavos para tenerlos de esclavos en América.
Según Blas Pascal, el rey de la paradoja, para comprobar el valor de la fe en Dios, utiliza la famosa expresión del apostador: Si tú crees, puedes ir al cielo después de la muerte; si no crees, vas derecho a la nada; por consiguiente, nada mejor que apostar a la fe, pues nada pierde y sí puede ganar”.