
Me ha resultado muy curioso que el escándalo de la colusión de los fabricantes de papel higiénico en Chile coincidiera justo con un documental que he visto aquí en Montreal titulado “Oncle Bernard” (“Tío Bernard”) en el que se entrevista al autor y profesor universitario francés Bernard Maris (él era columnista de la revista “Charlie Hebdo” donde firmaba como Oncle Bernard y fue asesinado, junto a otros periodistas de ese medio, por fanáticos islamistas en enero de este año, la entrevista a la que hago mención fue realizada en 2005). Una de las primeras cosas que el entrevistado señala, es que el capitalismo para su funcionamiento requiere de dos condiciones que se deberían dar en las relaciones entre sus diversos actores: confianza y transparencia.


El amariconamiento endémico de la UDI da otra muestra de su perfección. Afectados hasta el sollozo porque una periodista hace su trabajo, y nos hace olvidar a su antecesor un correcto tanto como pusilánime periodista que no hacía más que permitir que sus entrevistados lucieran cómodos y relajados, no dudan en acusarla y tramar quizás qué venganza.
Las encuestas señalan que los partidos políticos son los que tienen menos prestigio y credibilidad en la población chilena. Transversalmente, no existen colectividades de verdadera raigambre popular y que tengan, a esta altura, un número respetable de militantes y simpatizantes. Por lo mismo es que en todas las últimas elecciones los candidatos vienen ocultando sus diversas denominaciones y, por lo general, lo que más destacan en su propaganda son sus propios y remozados rostros, así como algunas ideas fuerza o eslóganes con fines electorales más que proselitistas. Esto es, para conquistar al voto de la ciudadanía más apolitizada y, por qué no decirlo, ignorante.

La voracidad empresarial nunca se ha arredrado en agenciarse a bajo precio y cero costo la totalidad de las empresas que el Estado inició y desarrolló con éxito comercial. Estamos rodeados por personas corruptas, ladronas y expoliadoras. Políticos y mega empresarios, les llaman.
Desde el fin de la Guerra del Pacífico (1879-1883), Bolivia, que perdió su litoral en beneficio de Chile, no ha cesado de reclamar la recuperación de una salida soberana al mar. En ese conflicto, Perú también perdió territorios : la provincia de Tarapacá, hoy al extremo norte de Chile.