El pasado sábado 14 de Noviembre, celebramos un año desde la declaratoria como Monumento Nacional, del Balneario Popular levantado durante el gobierno de Allende en Rocas de Santo Domingo.
Archivo periodístico 2005–2019
El pasado sábado 14 de Noviembre, celebramos un año desde la declaratoria como Monumento Nacional, del Balneario Popular levantado durante el gobierno de Allende en Rocas de Santo Domingo.

Los terribles sucesos de París estremecen a nuestro mundo.
Son la demostración de la brutalidad de uno de los bandos en lucha. El más alejado de nosotros.
Es la guerra entre el llamado Estado Islámico y los 30 estados que, encabezados por los EEUU, bombardean sin oposición aérea casi toda la zona que DAESH controla ahora en Irak y Siria.
Es la venganza inmisericorde de los aplastados por la destrucción sin sentido de Irak, por la transformación de Libia en un cementerio infernal, por la vorágine de fuego irracional que destruye Siria, manejada por una dinastía “progresista” sin corazón, los ambiciosos del petróleo y los señores de la guerra.

El final de las negociaciones sobre los puntos principales del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) tras seis años de negociación y dos años adicionales para su completa consolidación marca una nueva configuración de las zonas de libre comercio en 2015.

La masacre de anoche fue brutal, terrorismo en estado puro; esto no puede ser tolerado en un mundo civilizado. Decir simplemente irracional, locura, demencial, no explica el fenómeno. Aún en los hechos más difíciles de explicar hay una lógica de desarrollo. Estos atentados son los frutos sangrientos del imperialismo.

En más de 30 años de democracia en Argentina existe la posibilidad de que llegue a gobernar la derecha, aunque no por intermedio del Golpe de Estado o el terror. Mejor dicho por el cansancio. Muchos en Argentina se preguntan si esta Derecha que representa Macri difiere mucho al Peronismo de Menem, que con su ola privatizadora solamente le faltó privatizar el aire.

El naufragio siempre es el momento más significativo, escribió Fernand Braudel en Historia y ciencias sociales
(Escritos sobre la historia, FCE, 1991). En opinión del historiador, mucho más significativos aún que las estructuras profundas son sus puntos de ruptura, su brusco y lento deterioro bajo el efecto de presiones contradictorias
.

Hay señales a tener en cuenta. A los pocos días del lanzamiento del proceso constituyente -una madeja jurídica con no pocos nudos y trampas-, ha sido la misma casta política que ha navegado con pericia y comodidad con la Constitución de Pinochet la que se apropia del anuncio. Figuras ancladas desde el inicio de la transición, como Ricardo Lagos, José Miguel Insulza o Eduardo Frei, se ubican en la frontera democrática y, ante la nostalgia pinochetista de la derecha y su defensa constitucional, reproducen, como en tantas oportunidades anteriores, la clásica y rentable antinomia del Sí y el No. De seguir este curso y en estas manos el debate, es posible que el proceso constituyente mude en una discusión artificial y acotada, tal como los debates legislativos desde los albores de la política de los consensos: la nueva Constitución como un nuevo acuerdo de las elites, como un producto de negociaciones legislativas.

La persona que usted ve en la foto es un chileno, como usted y yo. Lo están llevando preso por vender frutillas sin permiso municipal. Ello es una falta, no un delito, pero lo llevan preso. El quiere vivir de su trabajo no del de otros, él no es parte de la casta política. Por eso lo llevan preso.
Dentro de 10 días –el 22 de noviembre– Argentina llevará a cabo la segunda vuelta de la elección presidencial, y en ese mismo acto se estará jugando la continuidad o un rudo golpe al proyecto bolivariano, sanmartiniano, martiano, chavista y fidelista de unidad e integración de América Latina y el Caribe. Ese con el que Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva, como intérpretes de recias luchas de los pueblos de nuestra América, derrotaron hace 10 años en Mar del Plata el proyecto de recolonización impulsado por Bush y sus perros falderos, denominado pomposamente Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Nunca fue tan claro como en este siglo XXI, que saber es poder, algo que las elites siempre supieron. En la Argentina nunca tuvimos aristocracia y hoy ni siquiera tenemos oligarquía, sino sólo una aspiración elitista de alguna riqueza concentrada que sintetiza su pensamiento bajo el lema de no avivar giles.