Nada más indignante los millones de pesos que circulan en la política, que se contrasta con la vida miserable del 75% de los chilenos, que apenas devengan un salario de $300.000 mensuales y, cuando la suerte los acompaña logran un trabajo, así sea precario, reciben un mísero reajuste. Con mucha razón, esta desigualdad entre la opulencia de los políticos y la pobreza de las personas comunes y corrientes, está provocando una ola de indignación que, el día menos pensado, puede terminar en un quiebre social de la precaria y débil democracia chilena.
A la casta plutocrática oligárquica, cuyos personajes pululan en un Congreso que el 90% de los chilenos rechaza y que dirigen partidos políticos en los cuales sólo el 4% de los ciudadanos, según la última encuesta CEP, estaría dispuesto a avalar, el 96% de la población no le cree ni en lo que reza. Ser político en Chile para el ciudadano de hoy es equivalente a ser mafioso ladrón, pillo, en fin, un espécimen completamente falto de ética; la realidad muestra que en las elecciones parlamentarias vota apenas un 40%, y muchos de los diputados y senadores representan sólo el 8% del universo electoral, en consecuencia, representan a muy pocas personas. Este cuadro se puede definir como una crisis de representación, credibilidad, legitimidad, gobernabilidad y eficacia.
La flagelación tiene mucho sentido en las religiones monoteístas: sin la noción de pecado, caída, arrepentimiento y expiación en la tierra, la salvación sería imposible, según el sentimiento de culpa de los creyentes. Los grandes místicos y santos practicaron el método de la flagelación como una forma de dominar el cuerpo pecador, y la emplean los cristianos comunes y corrientes – especialmente en tiempos de Semana Santa – y los musulmanes chiitas – en la jornada de la Ashura -.
El SIMCE y la PSU son pruebas estandarizadas, por las cuales los alumnos deben responder preguntas de alternativas – a lo mejor, el único estudiante que le apunta es aquella de marca “todas las anteriores” -. Existen, incluso algunos métodos de enseñanza-aprendizaje domestican y entrenan a los alumnos, desde primero básico, para responder a estas preguntas – y ya más adelante es, principalmente, la tarea de los institutos preuniversitarios -.
Por tercer período consecutivo el Frente Amplio triunfó, en la segunda vuelta, con 55,5% de los sufragios para Tabaré Vásquez, contra el 44,5% de Luis Alberto Lacalle, candidato del Partido Blanco, de la derecha uruguaya. Con distintos porcentajes la izquierda, en un sentido amplio, desde el más radical hasta el moderado, la izquierda ha ganado todas las elecciones que se han llevado a cabo en América Latina durante los años, – con la excepción de Colombia, aunque el Presidente actual, Juan Manuel Santos, le ganó al candidato del fascista Álvaro Uribe -, pues desde el fracaso del consenso de Washington, la derecha latinoamericana no logra triunfar en las elección presidenciales del área. En Uruguay, el Frente Amplio cuenta, además de la presidencia de la república, con una mayoría parlamentaria, lo cual le permite cumplir su programa de gobierno sin mayores obstáculos políticos.
En las anteriores seminarios de la ENADE los presidentes de la república rendían examen de su gestión ante los empresarios – acto que era más importante, incluso, que la Cuenta Pública de cada 21 de Mayo en el Congreso -, lo cual prueba que el único poder que existe en Chile es el de los empresarios y, lo demás, queda relegado a un segundo plano. Esta vez, no conformes con citar a la Presidenta Bachelet para que “rindiera examen”, también convocaron a la presidenta del Senado, Isabel Allende y al de la Corte Suprema, Sergio Muñoz; tal vez se esperaba que estos personeros de los tres poderes del Estado hicieran actos de pleitesía a los dueños de Chile – como antes lo efectuaran los Presidentes de la Concertación y el millonario, Sebastián Piñera – afortunadamente, esta vez no ocurrió, pues mantuvieron la dignidad de sus respectivos cargos -.
La figura de la interpelación es una figura típica del Chile a medias, una institución parlamentaria en un país monárquico-presidencial. En el sistema parlamentario, las interpelaciones son semanales e implican, en algunos casos, la salida del Primer Ministro o de alguno de los miembros del gabinete.
No conozco personalmente al compatriota Lawrence Maxwell, pero por algunos testimonios de amigos y, además por su currículo académico, se ve, a todas luces, que es una persona sensible y “militante de la literatura” – según su padre – y, como toda persona comprometida con los derechos humanos, no puede sino rechazar los crímenes de Estado efectuados por el ejército y la policía federal en Iguala y Ayotzinapa, en el Estado de Guerrero de México. Maxwell fue detenido en la manifestación del 20 de noviembre, exigiendo la renuncia del Presidente Enrique Peña Nieto y, sobre todo, la petición de que devuelvan vivos a los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa.