Para desgracia de la iglesia de Santiago, su jefe máximo resultó ser el más reaccionario de la iglesia de “La Puta de Babilonia” – llamada así por los albigenses, que fueron perseguidos en el sur de Francia por la iglesia católica -. Siempre hay que tener presenta que hay dos formas de profesar la fe católica: la primera, al servicio del dinero, como único dios – no en vano la iglesia se ufana de ser heredera del emperador Constantino – y, la segunda, heredera legítima de Jesucristo, que vive entre los pobres como uno más de ellos. La iglesia de los ricos contiene en su seno cargos tan ridículos y absurdos como los capellanes militares, que bendicen a quienes van a asesinar a su prójimo, y como es un poder temporal la instaurado embajadores del Vaticano, como los nuncios apostólicos, unos curitas amantes de los cócteles y, sobre todo, “chupamedias” de los poderosos, aun cuando sean monstruosos tiranos – en Chile tuvimos, nada menos, que a Monseñor Ángelo Sodano, íntimo amigo del tirano Augusto Pinochet y de su pérfida señora, Lucía Hiriart -.
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