Fundar la República

 

El principio fundamental de una república – la cosa pública – es la virtud y, en este sentido, no hay contradicción en el Maquiavelo de La primera década de Tito Livio y el de El Príncipe, pues en ambas obras el núcleo central es la admiración por la ética en la antigüedad y el consiguiente quiebre entre la ética privada y la pública.

 

 

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Es usted un cobarde

 

El título de este artículo se lo he robado al diario Claridad que editaban los estudiantes, agrupados en la FECH, en 1920. El texto dice así: “ Sea Ud. un cobarde. Así redondamente. Y no crea que se lo decimos para atraerle a este cartel. No, simplemente; Ud. está leyendo esto, sea quien fuere. ¿Se ha fijado cómo vive? ¿Qué es lo que hace todos los días? Calla cuando le conviene. Se arrima siempre al más fuerte. Opina como todo el mundo. ¿Cuándo ha levantado su voz ante la infamia escandalosa que lo rodea? ¿Cuándo?…A ver, revise su vida. Mañana o pasado muere Ud. y para qué le ha servido. ¿Sabe lo que es esta sociedad en que vivimos, la sociedad capitalista? ¿Sabe lo que es el régimen que nosotros preconizamos y que Ud. retarda? Ud. piensa, sin duda, como El Mercurio, La Nación, el Diario Ilustrado, etc; como el diario que Ud. lee todos los días. Aprenda hombre, Ud. no sea un muñeco. Tenga vergüenza. Use su propia cabeza, para eso la tiene. Averigua, entérese. No sea un miedoso. Es en vano que se haga el sordo. Es Ud. un cobarde, a merced del que mejor le pague o más fuerte le grite. No se haga ilusiones. ¿Cuándo se animó a decir algo que pudiera comprometerlo? Por los mansos individuos como Ud. es que el mundo es inhabitable de canalla”.

 

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Es posible una salida a la crisis de dominación oligárquica

 

Hasta para el observador más desprevenido es evidente que la casta empresaria-política está podrida: no asistimos a un empate entre Concertación y Alianza – ni siquiera a la expresión de la justa indignación popular respecto al poder político-económico -, sino a un problema mucho más grave, que se puede caracterizar como la crisis de dominación oligárquica. En nuestra historia tenemos un solo precedente, que abarca el período 1920-1932, un largo lapso caracterizado por la permanente inestabilidad político-institucional – los historiadores reaccionarios llaman, equivocadamente, “la segunda anarquía”- en que se da el traspaso del poder oligárquico al surgimiento de las capas medias, que se expresará en los sucesivos gobiernos radicales y el período llamado de “sustitución de importaciones”.

 

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“Todo está podrido en Chile”*

En 1925 Chile sufría una crisis de dominación plutocrática, muy similar a la actual, y lo viejo se negaba a morir y lo nuevo aún apenas se asomaba. Vicente Huidobro, que acababa de llegar a Chile procedente de París, fundó un periódico, Acción, donde criticaba con vehemencia a los políticos corruptos de la época, incluso, publicó una lista que incluía a los más sinvergüenzas de ellos, lo cual le valió una paliza que, seguramente, tuvo incidencia en su prematura muerte. Su texto, Balance patriótico, contenía frases tan rotundas que parecía fueran escritas para la actualidad: “La historia financiera de Chile se resume en la biografía de unos cuantos señores que asaltan el erario nacional”, (hoy representados por los Luksic, los Délano-Lavín y los Ponce Lerou, entre otros). “Un Congreso que era feria sin pudicia de la imbecilidad. Un Congreso para hacer onces buenas y discursos malos”. “Las instituciones, las leyes, acaso no sean malas, pero nunca hemos tenido hombres, nunca hemos tenido un alma, nos ha faltado el hombre”.

 

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¿Han visto personas más inútiles que los ex presidentes de la república?

Sabemos que en Chile reina una monarquía absoluta y los ciudadanos creen que los jefes de Estado descienden de Dios. A mediados de su mandato los zarandean con un 30% de apoyo, para aumentarlo, al final, entre un 50% y un 80%. ¡Atrévase a decir que Chile ha tenido presidentes corruptos! Seguro que lo gritonean y lo tratan de pésimo historiador. ¿Acaso, Juan Luis Sanfuentes, (1915-1920), no era un pillín de siete suelas, o Augusto Pinochet, “un probo e inmaculado angelito”? José Joaquín Prieto – el primer presidente de los decenios – por su parte, era un milico tarado y criminal, y a algunos historiadores de derecha les encanta decir que el ministro Diego Portales era de tal honradez que carecía de dinero para comprar rapé, cuando en la realidad, era un mercachifles que, incluso, arruinó el país con el estanco tabaco. También hay que hacer justicia a algunos presidentes que no hicieron negocios no se enriquecieron a costa del fisco – Aníbal Pinto, Pedro Aguirre Cerda, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende y muchos otros -.

 

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Ética política y ética privada

Natalia Compagnon no entiende que no es una especuladora inmobiliaria privada, sino que también nuera de la Presidenta de la república, hecho este último que la incluye dentro de los miembros de la casta política, por consiguiente, no se le puede aplicar las reglas de la ética privada.

 

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El asalto a las oficinas de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos

La encargada de Prensa y Comunicaciones de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos – AFDD – ha informado que el 7 de abril recién pasado fueron asaltadas las oficinas de esta Asociación, ocasionando destrozos en puertas y ventanas pero, extrañamente no sustrajeron especie alguna. El comunicado Dice: “A la hora de los hechos los vecinos alertaron a Carabineros, vinieron y vieron lo que había ocurrido y se fueron…Extraño protocolo para accionar, más aún dejando un edificio de oficinas, abierto y sin protección alguna a merced de otros delincuentes que quisieran finalizar la tarea”. Este atropello nos parece de la mayor gravedad, máxime cuando está dirigido contra una organización que lucha por la defensa de los derechos humanos.

 

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La ruptura constitucional

Cuando Luis Maira, fundador del Partido Izquierda y uno los más brillantes políticos que ha pasado por el Congreso Nacional, además de intelectual de gran calidad, escribió un libro en que planteaba la hipótesis de la ruptura constitucional, que desmentía la tesis de la Concertación que, en la época, reunía a democratacristianos y socialistas de Carlos Altamirano, instancia que creía que reconociendo la Constitución de 1980, tal cual se presentaba, con algunos retoques, bastaba para asegurar la transición a la democracia. En ese tiempo se dieron dos alternativas de partidos instrumentales en la izquierda política: por un lado, el PPD, de Ricardo Lagos y, por otro, el Partido PAIS, que presidía Luis Maira y que integrada, entre otras fuerzas, a la Izquierda Cristiana, el Partido Socialista, de Clodomiro Almeyda y el Partido Comunista. El Partido PAIS no logró cuajar después de una baja representación parlamentaria, terminando con la unión de los socialistas, que atrajeron a los Mapus e Izquierda Cristiana para conformar el actual Partido.

 

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Quien dice oligarquía, dice privilegios

Alberto Edwards, autor de la Fonda aristocrática, admiraba lo que él llamaba “la religión de la desigualdad” – yo, personalmente, pienso que la característica medular de la oligarquía en el poder consiste en conservar y acrecentar los privilegios a través del tiempo -. Si caracterizamos lo que pasa hoy en Chile – más allá de los árboles que impiden mirar el bosque – es que vivimos una crisis en las castas privilegiadas, sorprendidas por el rechazo de la ciudadanía contra un sistema oligárquico que consagra esta religión de la desigualdad, tan admirada por el historiador que se definía a sí mismo como el último de los pelucones.

 

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Las castas en el poder están más perdidas que el teniente Bello

“No podamos cerrar los ojos, la corrupción ha llegado”. Este lugar común del Contralor de la República no requiere de una exégesis exhaustiva, pues la corrupción ha existido siempre en la historia de Chile, en mayor grado en los períodos de hegemonía plutocrática como la República Parlamentaria (1891-1925), y el período de la dictadura de Augusto Pinochet y sus sucesores concertacionistas, (1973-hasta hoy). En menor grado, en los períodos de cambio social, (1964- 1973).

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