Es triste reconocer que gran parte de la historia de Chile ha sido dominada por mercaderes y militares. En las tres Constituciones, a partir de 1833, los ciudadanos han tenido nula participación: la primera, de 1833 fue impuesta por un militar, Joaquín Prieto, y un mercader, Diego Portales; la segunda, de 1925, fue impuesta por un militar, Mariano Navarrete; la tercera, de 1980, por otro militar, el dictador Augusto Pinochet, al servicio de los mercaderes.
El cientista político Antonio Gramsci trató el tema de la guerra de posiciones tomando el ejemplo de las barricadas en la Primera Guerra Mundial y adaptándolas a la realidad política. Aunque en un tono menos dramático, podríamos usar el concepto de Gramsci a la realidad política chilena actual.
¿Cómo se salvó este Diario de ser expropiado por el “Caballo” Ibáñez y, luego, se convirtió en socialista durante los “doce días” de Marmaduque Grove?
German Westphal, por medio de un mail que me envió, cuantifica muy bien el poco peso que tienen los partidos políticos en el universo electoral: Chile cuenta con 14.121.316 electores, según el SERVEL. Hoy su representatividad con respecto al total de votantes habilitados es el siguiente:
A fines del siglo XIX el partido de los ricos, banqueros y empresarios era el Partido Nacional monttvarista (por Manuel Montt y Antonio Varas), fracción laica del partido pelucón portaliano que se había separado del Partido conservador clerical ultramontano, dirigido por el arzobispo Rafael Valentín Valdivieso y bajo un comité directivo e integrado por un alto número de curas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una nueva orden ejecutiva que prohíbe la entrada durante cuatro meses a su país de refugiados y ciudadanos de seis países de mayoría musulmana.
En el siglo XIX, Alexis Tocqueville, autor de La democracia en América, se adelantó a la inutilidad del sufragio universal en el siglo XXI. Que puedan votar los ciudadanos mayores de 18 años (o de 16 si se aprobara una reforma al respecto), no significa que el representado elija en verdad a su representante: el 60% se abstiene de sufragar cuando el voto es voluntario y, el que resta, como dice muy bien Tocqueville, votará como se le diga – posiblemente, por el millonario más pillo entre los pillos -.
En todas partes se cuecen habas: cada día que pasa cuesta más discernir cuál de las castas políticas feudales de los distintos países del mundo se harían acreedoras de medallas – oro, plata, plomo – en las olimpiadas de la corrupción. Nada más inútil que el grito “que se vayan todos”, pues se irán unos, pero vendrán otros, a veces mucho peores que los que les precedieron. La guillotina o la cuchilla de Francia sólo sirvió para matar reyes, curas, nobles, Girondinos y Dantones, y traer al tirano, Napoleón Bonaparte y, luego, a Louis XVIII y Carlos X.