El pueblo sirio es víctima de uno de los más crueles genocidios del siglo XXI, y de los 20 millones de sirios, ha habido 470.000 muertos y cinco millones de ellos han tenido que huir a los países europeos, donde han sido muy mal recibidos o bien, rechazados debido al miserable egoísmo y racismo de esos países. Francia, que se ufana de ser la tierra de asilo, del país de los derechos del hombre, apenas ha abierto sus puertas a un número ínfimo de refugiados; sólo Alemania ha acogido a cerca de un millón de refugiados, pero la Canciller ha sido muy criticada por sus conciudadanos por este gesto humanitario.
Marmaduke Grove, fundador del Partido Socialista chileno, amenazaba con colgar a todos los burgueses en los faroles de la capital. Mi abuelo, Rafael Luis Gumucio Vergara, al referirse a este “peligroso” revolucionario, decía ante el senado, en 1934: “En un banco de la Alameda tomará el sol un anciano de aspecto agradable y bondadoso. Llamará al barquillero y les repartirá barquillos a unos niños que juegan cerca de él. Pasarán dos transeúntes y uno le dirá al otro: ´Ese viejito es Grove, que antes hacía revolución´”.
Que los parlamentarios tengan un patrimonio tan abultado – 60 mil millones de pesos – y que algunos de ellos sean millonarios, no nos debe extrañar: nuestros legisladores son plutócratas y, tal como en la época parlamentaria, han comprado sus curules, y según Alberto Edwards, cada uno tenía su valor, es decir, ostentar el título de parlamentario era equivalente a conde, marqués o duque. Que la política esté podrida y los políticos se vendan al mejor postor, no es sólo culpa de ellos, sino también de los empresarios que los compran a cambio de leyes que los favorezcan, como también de los electores, que los votan con los ojos cerrados.
Los diez años de revolución ciudadana, etapa conducida por el Partido Alianza País y su líder, Rafael Correa Delgado, han cambiado radicalmente a Ecuador: Correa es uno de los presidentes más prestigiosos que adscriben al socialismo del siglo XXI. Su gobierno logró superar un período negro de la democracia de ese país, en que los gobiernos y los golpes de Estado se sucedían en espacios de tiempo muy breves.
El cineasta Sergio Eisenstein hubiera soñado que la filmación de la toma del Palacio de Invierno hubiera sido transmitida en vivo y en directo por la mayoría de los canales de televisión del mundo, incluso, visto en todos los móviles. A Hitler tal vez le hubiera gustado que lo mismo hubiera ocurrido con el incendio del Reischtag. En la actualidad, cualquier acontecimiento importante lo podemos observar, en su cruda realidad, a través de los medios de comunicación de masas, por ejemplo, grabar la muerte en directo, sea por eutanasia o por violencia, no causa mayor impacto, pues ya se ha convertido en lo cotidiano.
En muchas ocasiones a través de la historia, la izquierda, producto del purismo y del sectarismo, ha quedado reducida a una minoría profética y testimonial: no se trata, en las elecciones que se aproximan, de obtener el mismo 5% de los puros y duros izquierdistas, sino que buscar posibilidades para llegar a la segunda vuelta y, ojalá triunfar sobre la derecha.
Henri David Thoreau en sus obras La vida de los bosques y Desobediencia civil y otros ensayos planteaba la validez de la resistencia a una sociedad repugnante, dominada por la obsecuencia ante el reino del dinero, la codicia y la avaricia, desvalores que caracterizaban el capitalismo en su época, y que hoy se ha agudizado, raptando la política y la democracia para colocarlas al servicio de los potentados: el poder en estas condiciones siempre engendra corrupción.
En la historia del enriquecimiento ilícito las Fuerzas Armadas y la Policía ostentan un récord sin parangón: además de tener el monopolio de las armas, es decir, el poder de matar a su prójimo, incluso, “hazaña” defendida por capellanes militares, que poco les importa el cumplimiento del mandamiento “no matarás…”, sino que también entienden la guerra como un negocio personal. En el siglo XVIII y comienzos del XIX, la compra de pertrechos militares, que incluye no sólo armas y otros elementos necesarios para la guerra, pues se agrega vestimentas y zapatos.
En la historia del cristianismo hay dos Iglesias muy distintas: la de Jesús y su doctrina de misericordia, de perdón, de la opción por los pobres y oprimidos, de respeto y promoción de la mujer, y la de San Pablo – un histérico, digno de modelo de psicoanálisis freudiano – y la del emperador romano, Constantino – cruel y criminal – de la cual esta Iglesia es heredera, cuya característica es el amor al poder, la represión de la mujer, el desprecio de la sexualidad, la coerción y asesinato de todo aquel que piensa libremente, con instrumentos como la inquisición, el Índice de libros prohibidos, la persecución a la teología de la liberación y la idolatría de los poderes fácticos.
Rafael Garay es una versión de reality show, pero aumentada gracias a la estupidez, ensañamiento y estupidez de los periodistas, que son capaces de dominar la débil mentalidad de las masas que las llevan al linchamiento, muy propio de pueblos bárbaros.