Nuestro genio literario, Sebastián Piñera, autor de obras geniales, entre ellas “La mezcla entre la política y mis negocios y “Cómo zafar de la justicia” y “Hacerse elegir por los fachos pobres” y su culmen “Yo acuso” que, a lo mejor en su ignorancia en asuntos humanistas, no sabe que este título corresponde al gran escritor francés, Emile Zola, y que ha sido utilizado en otras ocasiones para denunciar a los infames, como es el caso de Pablo Neruda, en su discurso ante el senado (1948), dirigido al traidor Gabriel González Videla. Esta vez, la pluma brillante de Piñera lanza sus darnos contra los comunistas – personajes más pérfidos que los judíos dreyfusistas, de fines del siglo XIX – y sobre todo, contra un tal Hugo Gutiérrez, que ha llegado hasta el atrevimiento de querellarse contra un caballero honorable a carta cabal, basado en “infamias canallescas”.
El ex Presidente Sebastián Piñera, además de bueno para los negocios discutibles, está convencido de que los ciudadanos siguen siendo tontos.
En todos los grandes escándalos, protagonizados por los poderosos plutócratas de la tierra, hay un personaje insignificante a los ojos de la sociedad que ha servido para exploten ante la opinión pública, mostrando la miseria de los ricos y poderosos.
Después de cinco días de realizadas las elecciones en ese país, el Consejo electoral entregó los resultados de la primera vuelta para la elección presidencial. Lenin Moreno, candidato de la Alianza País, obtuvo el 39,40% de los votos – sólo faltó el 0,6% para ser el vencedor en la primera vuelta, según la ley electoral ecuatoriana, que exige un 40% y una diferencia del 10% entre el primero y el segundo. El banquero, Guillermo Lasso, de los Partidos Creo y Suma que lo apoyaban, obtuvo el 28,05%, seguido por Cynthia Viteri, del Partido Socialcristiano, con el 16,31%.
Para usar términos españoles, hay que ser muy gilipolla para creer que en España reina una democracia, así sea formal, el Estado de derecho y la igualdad ante la justicia. Para empezar, el propio Presidente de gobierno, Mariano Rajoy, se implicó a sí mismo en el caso Bárcenas – tesorero del Partido Popular – al enviar un e-mail en cual le manifestaba que resistiera a embates de la justicia. Los abogados dicen “a confesión de partes relevo de pruebas”. En la monarquía, la corrupción es mucho más grave: el rey Juan Carlos, apodado “el campechano”, mató cuanto elefante se presentaba a su arma e hizo, además, cuando negociado se presentara – hay que recordar que este rey fue colocado en el trono por el tirano Francisco Franco -.
El Papa Francisco tiene adoptó un nombre de mucha significación en la historia del cristianismo: Francisco de Asís representó una verdadera revolución en la Edad Media, acercando el cristianismo al verdadero sentido evangélico, según las enseñanzas de Jesús, es decir, vivir la pobreza y con los pobres y ser uno de ellos. Los Franciscanos que siguieron a su fundador mantuvieron fieles a los principios del fundador; otros prefirieron acometer las luchas por el poder, que se daban en las distintas Órdenes religiosas – en el Santiago colonial se daban verdaderas guerras, por ejemplo, entre Dominicos, Agustinos y Franciscanos -. Si queremos conocer la verdad la historia de la Quintrala, que no era tan mala como la retratan algunos historiadores, entre ellos Benjamín Vicuña Mackenna, habría que investigar las luchas entre las distintas Órdenes religiosas durante la colonia.
El 15 de febrero de 1966 moría el sacerdote Camilo Torres, en Patio Cemento, Santander, (Colombia). El actual Presidente, Juan Manuel Santos, en el inicio del diálogo de paz con el Ejército de Liberación Nacional, (ELN), ha solicitado la exhumación de los restos de cura Torres.
La nominada candidata a la presidencia de la república, Carolina Goic, que seguramente será confirmada por la Junta Nacional de la Democracia Cristiana, en el mes de marzo, es la mejor salida para ese Partido, en plena decadencia. Esta candidata es atractiva, conciliadora, decente y siempre dispuesta al diálogo y a la apertura.
Toda civilización se impone por la fuerza, según Michel Onfray: en la mal llamada Edad Media – invento del Renacimiento para caracterizar una época oscura entre la antigüedad greco-latina y el renacimiento – el teísmo se constituyó en la ideología hegemónica, y en las universidades, por ejemplo, la teología era el centro del saber, en que todo se explica por la existencia de un Dios omnisciente y omnipotente, y el destino consiste el lograr la vida eterna en el paraíso y, durante vida evitar las tentaciones del demonio y caer en infierno.
El último libro de Michel Onfray Decadence , de 650 páginas y, además una bibliografía comentada, es un trabajo erudito y, su vez, bastante polémico.